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Yuanyang con agua (y hordas de fotógrafos)

China - Yuanyang   
Todas las fotos de Yuanyang 2009 aqui (Para verlas nítidas pinchad en el rincón derecho en “opciones” y elegid “no agrandar”)

 

En Yuanyang había estado en 2006 a mitad de verano. Entonces los arrozales estaban en pleno verdor, pero ahora, a principio de la primavera, estaban recién inundados. Era el mismo sitio pero con un paisaje y colores distintos.

Los chinos, que pueden ser muy horteras bautizando cosas, han decidido que en esta época los arrozales son "espejos del cielo". Según sus manías de establecer lo que es bonito y lo que no, lo que más y lo que menos y estar todos de acuerdo en ello, parece ser que este momento -que dura unas semanas- es lo más de lo  más.

Yuanyang no está en ningún circuito turístico y no recibe turismo de masas; hay pocos chinos y menos extranjeros. Sin embargo, parece ser que es una meca de turismo fotográfico local, hasta el punto de que vimos anuncios de un nuevo "photographers hotel". Un circo .

La afición fotográfica local va por derroteros que no comprendo, no comparto, me producen vergüenza ajena a menudo y no tienen nada que ver con la creación, sino con la reproducción. En los 3 días que pasamos tuve una ración triple de lo peor de la estirpe fotográfica. A eso se añadió la ilimitada capacidad de la industria turística local de joder hasta lo inimaginable la belleza natural de los sitios. Nos pasamos el tiempo intentando escapar de los circos montados por los unos y las garras recaudativas inventadas por los otros. Y aún así, nos gusto y nos echamos algunas risas.

Al parecer, los visitantes han hecho un ranking de los mejores arrozales y de que horas del día están mas bonitos. Todos van en romería de uno a otro en el mismo orden. De eso nos dimos cuenta al encontrarnos con la primera "caravana de fotógrafos". Coches y más coches, autobuses, motocarros aparcados en la cuneta de una curva donde estaban descargando fotógrafos. Desde esa curva se tiene una vista impresionante y en una zona de arrozales montaña abajo aparece una forma de "caballo que galopa". La primera línea del "mejor" rincón estaba cubierta de trípodes y cámaras con sus dueños defendiendo su posición. Algunos tenía pinta de llevar tiempo esperando y el ambiente no era de colegueo, sino de cola agresiva. Al parecer, el momento álgido sería la puesta de sol cuando, imagino, 300 cámaras dispararían como locas para sacar todas las mismas fotos. Muy creativo. Para hacerlo aún más divertido algún empresario ha "comprado" la curva y estaba construyendo un mamotreto de acero que en unos meses cubriría la vista. Una vez terminado habrá que pagar ticket para tener derecho a mirar por el precipicio. Hay que ser muy retorcido y muy hijo de puta para concebir algo así. También hay que ser bruto para dejarse y para darle las licencias al empresario.

Nosotros vimos claro rapidamente que esa no era nuestra guerra. Seguimos carretera adelante, bajamos por un sendero, bordeamos unos árboles y encontramos una terracilla natural en la que no había nadie. No se veía el "caballo que galopa" pero no me podía importar menos cuando estaba en paz y solo mirando a gusto el paisaje.

Durante los días siguientes vimos a las hordas de fotógrafos haciendo sus carreras de lemmings de un lado a otro, pero nosotros no seguíamos ningún orden "oficial" o sea que estuvimos mayormente solos y probablemente viendo todas las terrazas a la hora "equivocada" según la ortodoxia local. En otro par de puntos famosos estaban construyendo, o habían terminado, rediles de pago y vimos a la gente apelotonarse en ellos como borregos. Evitarlos no solo era fácil, sino un placer. En paisajes tan grandiosos no hay UN punto de vista sino miles. Pasear por los senderos, trepar, bajar, meterse por los pueblecitos, seguir a los campesinos, es mucho mas interesante que encerrarse en una terraza de pago.

El culmen de la extorsión paisajística de visitantes la encontramos en uno de esos paseos monte a través. Después de atravesar un pueblito llegamos a una terraza natural muy bien situada. Estábamos en medio del monte pero una china había construido una garita donde se pasaba los días cual araña en su tela. Cuando estábamos sentaditos en paz, con los pies colgando en el precipicio disfrutando de las vistas, la araña salio de su agujero y vino a pedirnos 20 kuais por mirar desde allí. Tuve que contenerme para no tirarla barranco abajo por sinvergüenza. En vez de hacer eso, le dije las cuatro obviedades que cualquier occidental soltaría en semejante tesitura: Es que la montaña es tuya?! La has construido tu?! Y el paisaje, también es tuyo?!!. Todo eso no caló lo más mínimo en su "a-lógica" local. No cedía. Entonces ataqué por donde si me iba a entender: Enséñame tus tickets y tu licencia de negocio con el sello del gobierno y te lo pago!. Ahí ya nos dejó en paz pero nos mandó a una niña de 5 años para que nos siguiese acosando un rato.

Después de semejante calentón tienes que respirar 10 veces para poder volver a disfrutar del paisaje. No te lo ponen fácil. Lo peor es que ese tinglado no lo han montado ni lo aprovechan las minorías que han arrancado a la montaña las impresionantes terrazas a lo largo de los siglos, sino los Han, unos forasteros que explotan de la belleza creada por otros con su espíritu empresarial ratonil.

Con todo y con eso, Yuanyang me parece muy recomendable, sobre todo si no se va en la "high season" de los fotógrafos y se tiene tiempo para perderse por los pueblecitos y explorar los senderos de la zona.  

Y así acaba la cosa.

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Vietnam bis

Vietnam - Saigon - Hanoi (01 - 2009)
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En Vietnam solo pudimos hacer un tour de capitales: Saigon, y Hanoi. En mi último viaje sólo había estado en la mitad norte del país y Saigon era novedad. Yo estaba convencido que el trafico de Hanoi representaba el cenit del caos circulatorio mundial, pero Saigon me demostró que se podía ir más allá. El centro viejo de Hanoi es una telaraña de calles estrechas con muchas motos, pero el centro de Saigon, con grandes avenidas, la densidad de motos no se diluye! Las calles son mas anchas pero el numero de motos se multiplica por 10!!. El ruido y el mareo que producen es considerable y cruzar las calles mete bastante miedo.

Saigon  también tiene un barrio chino majo con muchos templos que, como suele pasar, son más chinos que los de China. Vi más gente rezando y haciendo ofrendas en los templos chinos de Saigon que en todos mis años en China juntos.

Como el trayecto en tren entre Saigon y Hanoi dura más de un día, decidimos romper el viaje en Nhatrang y para darnos el ultimo baño playero del invierno. A parte de una playa bastante correcta no había mucho más que hacer; y eso hicimos.

Habíamos leído que en Hanoi haría fresco pero no nos imaginábamos que el cambio fuera a ser tan brusco. Después de pasar semanas en chanclas y pantalón corto nos topamos con el invierno al salir al anden en la estación de Hanoi. Desde ahí, cada paso que fuimos dando hacia el norte fue empujando hacia abajo el termómetro.

Desde Hanoi nos fuimos en tren hasta la frontera china que cruzamos a pie. Y de ahí nos fuimos a Yuanyang en el sureste de la provincia de Yunnan. Ultima parada antes de Pekín.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La famosa Tailandia

Tailandia - Bangkok - Chiangmai - Sukhothai - Ko Chang (01 - 2009)
Todas las fotos de Tailandia aqui y Laos aqui

Todo el mundo nos había contado indecibles maravillas de Tailandia. Tantas maravillas me ponían escéptico porque no suelo estar de acuerdo con casi nadie. Después de 5 años en Asia era prácticamente el último país que me quedaba por ver y finalmente tocó.

 

Los rumores hablaban de gente muy maja, paisajes bellos y bastante cachondeo. El problema es que esos relatos solían proceder de fuentes que no llevaba mucho en  Asia o que consideran que hacerse una pedicura en la playa es "lo más". Con esos antecedentes aterrizamos en Bangkok a las 2 de la madrugada. Los primeros signos del cachondeo los encontramos nada más salir del taxi en los alrededores de nuestro albergue: travelos, putas y puteros tomando copas en chiringuitos de la calle. Y eso en una zona de la ciudad que se suponía no demasiado festera!                                                                                                                                                            

 

Bangkok es bastante interesante. Como todas las ciudades de Asia, es tirando a fea, abigarrada y caótica, pero interesante. Lo que en China son edificios feos soviéticos todos iguales y avenidas para desfiles militares, en Bangkok son edificios aún más feos, apelotonados, cada uno de su padre y de su madre y calles demasiado estrechas y atestadas por el enorme trafico. La ciudad se presta a dejarte KO por sobredosis sensorial. Hay un ruidazo permanente de trafico, gente que desborda las aceras a su vez ocupadas por motos y chiringuitos de comida, y desorden a porrillo. Hay un Chinatown aun más abigarrado y más cutre que me gustó mucho. Por alguna razón los chinos de ultramar parecen más chinos que los de China. Será que se libraron de las tonterías de Mao y los suyos?

 

La ciudad tiene un gran río y canales con vaporettos que dan mucho encanto, una zona de palacios y templos bastante espectacular y zonas comerciales y residenciales menos caóticas que el centro. Aún así, la abundancia de mugre me sorprendió porque estos debían ser los primos ricos de los laosianos y los vietnamitas, pero en lo externo, no se aprecia.

 

 

Como estábamos escapando del crudo Enero pekinés, teníamos ganas de probar las renombradas playas tailandesas, pero antes decidimos darle otra oportunidad a la Tailandia del norte.

 

Sukhotai es una antigua capital Siamesa y se supone que tiene las mejores ruinas del país. Los restos de la ciudad amurallada no están mal: ruinas de templos, budas etc, pero de nuevo, la comparación la hacía palidecer, y mucho, con las ruinas de Bagan en Birmania, o con Angkor. Como pensábamos pasar por la segunda, dimos a Sukhotai una visita bien rápida.

Seguimos para el norte a Chiangmai, una capital regional que debía ser mas tradicional y autentica que Bangkok. Yo tenía expectativas de algo con aspecto antiguo, pero a parte de los templos, no queda nada. Es una ciudad agradable para pasear, pero no hay mucho que ver. No queda ni una casa tradicional y las sustitutas las han construido con unos estilos neoclasico-kitsch bastante horrorosos. Tailandia no tiene arquitectura colonial como sus vecinos de la indochina francesa y, a esas alturas, ya habíamos comprendido que tampoco le queda arquitectura tradicional porque se la cargaron toda. Una pena.

 

 

 

Se suponía que Chiangmai era punto de partida para excursiones por las montañas y poblados circundantes, pero en vista de que los mil albergues y agencias de viajes  se anunciaban todos diciendo que ellos iban a "sitios remotos y no turísticos" decidimos no sumarnos al circo. A esas alturas estábamos empezando a preguntarnos que pijo hacíamos en el norte de Tailandia en vez de estar tostándonos al sol. Ya nos había advertido una amiga y no le hicimos caso: " a Tailandia se va a la playa, no a hacer el cultureta".

Aprovechando que estábamos a tiro de piedra del Norte de Laos, decidimos cruzar.

 

 

 

 

 

En Luangprabng estuve -yo solo- en 2006. Era un acierto seguro. Esta segunda vez, viniendo de Tailandia, aprecié aún más las cosas fantásticas de la ciudad: paz, un urbanismo antiguo intacto, y la sensación de estar finalmente en el sudeste asiático. Las pegas que le encontré en 2006 por ser demasiado turístico me parecieron totalmente perdonables esta vez.

Nos quedamos solo una semana en Laos repitiendo parte de mi itinerario en solitario de la ultima vez. De Luangprabang fuimos a un pueblito río arriba y de ahí de vuelta a Tailandia en autobús. El próximo destino era la playa.

 

Llegar desde el norte de Laos a la costa tailandesa nos llevó un par de días de autobús. En el camino hicimos noche en Pataya, la capital del Packaged Tour y los puteros. No era un destino que pensásemos visitar, pero pillaba en el camino y al final fue una escala interesante.

 

 

Pataya empezó como lugar de relax para los Yankees del ejercito americano en Vietnam y fue creciendo hasta lo que es hoy: un Benidorm tailandés lleno de bares y putas. En un extremo de la playa hay una calle llamada Walking Street, donde se amontonan, uno detrás de otro, bares de strip-tease, restaurantes, "clubes" y señoritas itinerantes. Un autentico zoo. Lo más curioso es que, a parte del personal que uno esperaría encontrar en tales lares (cincuentones europeos), había muchísima gente normal, familias con niños, parejas... y muchísimos rusos. Probablemente es gente que compra un pack en su agencia de viajes de toda la vida para ir a Tailandia sin molestarse en leer nada más. Probablemente se pasen una semana ahí y vuelvan a casa encantados con Tailandia, sus playas y sus rarezas.

Finalmente llegamos a la isla de Koh Chang, cerca de la frontera con Camboya.

Muchas de las islas de Tailandia son casi temáticas: una para festeros, una para lunas de miel, otra para buzos, otra para familias, otra para puteros... ninguna nos gustaba mucho y nos decidimos por Koh Chang porque se suponía que estaba relativamente poco desarrollada. La isla es una maravilla de jungla montañosa en medio del mar, pero "relativamente poco desarrollada" significaba que la rapiña llevaba "solo" unos años funcionando. La isla tiene una carretera costera de circunvalación que han robado al la selva y a ambos lados es la ley de la jungla. Si el desarrollo urbanístico de las ciudades era poco acertado, en esa isla, se llevan la palma. Hay algunos hoteles y resorts pijos que tienen más gusto, pero la norma era la de implantarse a lo salvaje. Considerando lo bonita que es la costa y paisaje, sorprende que hayan construido cosas tan feas y tan mal. Al parecer, con el tiempo, se espera que se "refine" el estilo, pero de momento abunda la barbaridad urbanística. Os suena?

Nosotros nos alojamos en una de las excepciones. Unos bungaloses de madera que caían en cascada por una ladera que daba a una playa rocosa. El sitio estaba bien integrado, hasta tuvimos una visita de una serpiente a la que le gusto mi toalla. Había que ir por senderos empinados de un lado al otro y los bungalow los había concebido un arquitecto (la mayoría de bungalows de los alrededores eran un cubículos estándar de 2 por 2). Tuvimos suerte y nos toco uno a pie de playa. La habitación se abría completamente a una terraza amplia en frente del mar. Nos dormíamos y nos despertábamos todos los días con el ruido de las olas a pie de casa.

 

Nos pasamos 5 días sin hacer gran cosa: leyendo, explorando la isla en moto, comiendo marisco fresco, tomando el sol y recordando cada día la suerte que teníamos de no estar en Pekín a menos 15 grados.

Desde Koh Chang estábamos a tiro de piedra de la frontera de Camboya y ese era el próximo destino del viaje, pero eso lo dejo para la próxima.

 

Despues de releer esto, parece que el relato del viaje a Tailandia sea la crónica de una decepción.... No es eso. Tiene cosas fantásticas: comida, playas, Bangkok, más orden e infraestructuras que algunos vecinos, pero en general, en cada categoría  alguno de sus vecinos le gana por goleada (probablemente con la excepción de fiesta y comida).

 

Camboya seis años después

Camboya - Koh Kong - Angkor - Phnom Penh - Sihanoukville - Kampot  (01 - 2009)
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En Camboya se dejaron de matar hace apenas 10 años. La guerra de Vietnam, la civil y los khemeres rojos son probablemente de los pasados recientes mas desastrosos del mundo. Entre unos y otros mataron a un tercio de la población y el país estaba que se caía a cachos cuando por fin llego la paz.


El lado bueno de tanto desastre es que el turismo es reciente en todos sitios. En algunos la cosa ha avanzado rápido, pero en otros apenas acaban de empezar. El 90% de los visitantes van a los templos de Angkor y nada más.

                                                                                                                                                                                           
Desde Tailandia nos costo encontrar un transporte que nos llevase solo hasta el otro lado de la frontera  porque casi todo eran tours directos a Angkor. Nosotros queríamos parar en Koh Kong city para visitar una isla cercana que todavía está desierta. No es que sea una islita -es probablemente del tamaño de Koh Chang- pero no hay ni un habitante ni un hotel todavía.


Una de las pocas cosas buenas de las guerras entre hombres es que, mientras duran, suelen darle un respiro a los animales y la naturaleza. Con menos población hay menos bocas consumiendo recursos y con la inestabilidad, las empresas depredadoras extranjeras no se atreven a venir.
Por todo eso, Camboya está llena de enormes pedazos de naturaleza intacta donde la naturaleza a seguido a la suya durante varias décadas. El problema es que el “redescubrimiento” es tan reciente que no hay nada organizado para visitar todo eso! A no ser de que seas un verdadero explorador de los de machete en mano, no hay mucho que hacer. Como Katia y yo no íbamos a atravesar junglas vírgenes, nos conformamos con visitar aquella isla desierta.


 
En todo Koh Kong city solo había un chiringuito que organizaba –si había suficientes clientes- excursiones de un día a la isla. Tuvimos suerte de coincidir con algunos otros y al día siguiente salimos en barco.

Después de un par de horas atravesando manglares intactos –vimos delfines de agua dulce que están casi extintos- llegamos a la isla y nos desembarcaron en la 5ª playa. El hecho de que se llame “la 5ª playa” en vez de Honeymoon Beach o Crab Beach dice mucho.


Los árboles del interior llegaban a pie de playa. La arena estaba cubierta de cangrejos que se escondían a nuestro paso. Encontramos montones de conchas de las que venden en las tiendas y que allí nadie recogía ni vendía. La playa en si no era la mejor del mundo. Había botellas y restos traídos por el mar que nadie recoge, pero sentirse Robinson compensa de lejos.


Viniendo de Koh Chang podía imaginarme el porvenir cercano de esas playas vacías. Dentro de unos años, seguro que los camboyanos seguirán el camino de los vecinos y llenaran todo de bungaloses y demás. De hecho, los chinos ya han comprado un cacho de manglar del tamaño de media provincia de Albacete para construir tropecientos resorts y casinos para turistas chinos.

 


 
De Koh Kong seguimos hasta Sihanoukville, el “gran” resort playero de Camboya. A pesar de ser la principal playa del país, la ciudad tiene todavía un feeling de poblacho tranquilo. El concepto de “playa y marisco” no es muy distinto del de Tailandia, pero todo es mas relax y mas rústico.

 


De Sihanoukville seguimos hacia Kampot, un pueblo colonial francés con arquitectura colonial cochambrosa y un ambiente totalmente soporífero. Ninguna de sus atracciones es lo que se diría espectacular, pero, al igual que en Laos y al contrario de Tailandia, es muy agradable deambular por ahí sin más. La gente no está maleada todavía. El paisaje es completamente rural y todavía bonito. Hay campos, palmeras, vacas, carreteras de tierra y casas de madera sobre pilotes extendiéndose hasta el horizonte en todas direcciones. Uno se siente en el Asia rural de verdad.
 
De ahí seguimos a la capital Phnom Penh. Desde mi anterior visita en 2003, las infraestructuras han mejorado notablemente. Entonces solo había una carretera asfaltada en todo el país y había que alquilar taxis para poder moverse con algo de confort. Esta vez solo usamos carreteras asfaltadas y buses bastante decentes.


En la capi pasamos un par de días viendo lo típico y de ahí seguimos a Angkor que es lo único que tuve tiempo de visitar en 2003. Los templos son tan sumamente impresionantes que no me importó repetir. Cualquier intento de explicación que pueda dar aquí se queda corto. Las fotos hacen más justicia a los templos que las palabras.


Estuvimos 5 días tomándonoslo con calma e intentando ir a contracorriente de las masas de turistas (que en Angkor pueden ser importantes). El ultimo día decidimos ir a un templo muy grande y poco visitado que está a 2 horas del sitio principal y que todavía esta comido por la jungla. Fue una buena idea. Nos pasamos el día escalando piedras, metiéndonos por pasillos derrumbados y escondiéndonos de los guardas. 

 

 

 

     

 

 

 

     

Después de Angkor volvimos a la capital y de ahí, en minivan, directos a Saigon, en Vietnam.

Corea (la del sur)

Corea del Sur - Seoul - Gyeongju - Tongyeong (10 - 2008)
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Otra vez vacaciones y me estoy quedando sin países vecinos!! Esta vez toco Corea del Sur.
Corea resulto ser, como esperábamos, una especie de Japón con toques chinos o una China moderna con toques japoneses. No es muy sorprendente teniendo en cuenta que llevan miles de años en el medio de los dos.

El país no es espectacular, no tiene ningún sitio especialmente famoso y no queda gran cosa de antiguo.  La culpa es de las guerras, el hecho de que la arquitectura oriental no dura mucho y que, como los Chinos, se han cargado lo viejo para construir lo nuevo. Con todo y con eso, o quizá precisamente por eso, es bastante interesante. Sobre todo si vives en China y puedes pasarte los días comparándolo todo.

                                                                                                                        .

Empezamos en Seul, que es un gigantesco hormiguero humano.

Después fuimos a una de las "capitales históricas" (las comillas significan que de histórico no queda nada).

Terminamos en la costa del sur visitando una isla con unos paisajes muy majos y un solete bien bueno.

Quizá lo mejor de todo haya sido simplemente pasar unos días en un país desarrollado. Hacía un año que no iba por Europa y un poco de primer mundo siempre sienta bien.

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Siberia con calorcito

Siberia - Lesosibirsk - Krasnoyarsk (07 - 2008)
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Siguiendo con los artículos cortos y con retraso aquí van algunas fotillos de lo que fueron unas cortas vacaciones por Rusia en julio del 2008.

Mi anterior visita a Siberia fue en Mayo y la cosa cambia a mejor con el calor. Una metamorfosis. Donde antes había icebergs ahora hay miles de troncos. Los pescadores han cambiado el hielo por la madera pero siguen pescando en el río.

                                                                                                                        .

                                                                                                                                                                                      .

                                                                                                                                                                                   .

 

 

 

 

 

Los que se tiraban en la tarzanka deben haberse dado cuenta de que es peligroso (al parecer un borracho se despeño y se mato hace poco) y se han ido a jugar al agua.

 

 

 

 

 

No hay mucho que hacer a parte de mirar el río y coger fresas, lo cual es bastante desestresante. Los días duran muchísimo. No hace calor (ni frío) y el cielo esta limpio de verdad. Viniendo de Pekín la polvorienta, se agradece.

Además de Lesosibirsk, estuvimos en la capital (Krasnoyarsk) en un resort de esquí convertido en parque de verano y en una reserva natural con unos picos impresionantes.

Otro afición local es escalar los picos a pelo y hacer picnics en las cimas. A juzgar por la lista de caídos en acción que hay a la puerta del parque, comer y beber en las alturas debe tener sus riesgos.

Filipinas, vacaciones de oficina (II)

Filipinas - Manila - Boracay (05 - 2008)
Todas las fotos de Filipinas aqui

Siguiendo con la saga de vacaciones de currante, toca una de Filipinas. Es esta ocasión ni siquiera intentamos el amago de aventura de la selva de Malasia: todo fue sol y playa. Espero que no suene a queja! Pasar una semana tirado a la bartola en playas blancas no es nada de lo que uno pueda quejarse!

Los filipinos son los primeros asiáticos que encuentro que no me parecen totalmente marcianos. No se si es por ser isleños o por el barniz católico, pero tienen unas maneras más mediterráneas. Es fácil entenderse aunque sea sin palabras. Es curioso que, a pesar de que todos tienen nombres españoles, pensaban que era yo quien tenía un nombre filipino. Debe ser que las clases de historia no calan mucho. A parte de los nombres y bastantes palabras que se colaron en tagalo, queda bien poco de del pasado colonial Español.

En manila casi todo el transporte público corre a cuenta de los jeepneys: una especie de jeep extendido, tuneado y pintado hasta dejarlo convertido en una obra de arte rodante. Después de transitar lo estrictamente necesario por Manila (ciudad no especialmente agraciada) nos fuimos a la isla de Boracay.

 

 

 

 

 

 

Boracay tiene una playa de finas arenas blancas de 7 km: White Beach. Aunque no faltan turistas la densidad por metro cuadrado no tiene nada que ver con la de las costas españolas. Solo hay hoteles de una planta y nunca hay doble fila de sombrillas.

 

 

 

 

El agua esta tan limpia como parece en la foto. Hay casi tantas escuelas de buceo como hoteles y aproveche para sacarme el PADI. A ver si la próxima me agencio una cámara submarina.

 

 

 

 

No faltan opciones para comer marisco recien pescado y tomar copazos con los pies en la arena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta foto de mi pie es ya un clásico de este blog y no puedo dejar de ponerla.

 

 

Malasia, vacaciones de oficina (I)

Malasia - Perhentians - Taman Negara - Kuala Lumpur (05/2007)
Todas las fotos de Malasia aquí

Hace ya dos años que acabó el año sabático que sirvió de excusa para empezar este blog. Tambien hace más de uno que no escribo nada. El trabajo de oficina no es muy compatible con los largos viajes que hice entonces. Las vacaciones de oficina no dan para mucha exploración. En una semana difícilmente te puedes perder por el país (a no ser que vayas a Lichtestein). No, no son viajes, son vacaciones. Solo tienes el tiempo justo de empezar a olvidarte de ordenador y el correo electrónico. El objetivo es descansar, no descubrir.

Mis últimas vacaciones difícilmente puedan competir con los viajes de 2006 pero he decidido hacer nuevos capítulos, aunque sean de solo de fotos, para que no muera el blog.

Las primeras vacaciones -2007- fueron en Malasia. Sol y playa en las islas Perhentians. Un poco de selva en el parque natural de Taman Negara y la Kuala Lumpur como colofón.                                                                                 

 

 

A las Perhentians solo se puede llegar en barco. Son pequeñas islas montañosas cubiertas de jungla y sin carreteras. Los hoteles están a pie de playa y más allá todo es salvaje.

 

 

 

 

El mar que rodea el archipiélago está lleno de vida marina. Hay corales por todas partes y se puede hacer buceo interesante sin necesidad de bombona.

 

 

 

 

 

 

 

 

Taman Negara es una reserva forestal con zonas "domesticadas" para turistas comodones. La pasarela de la foto atraviesa las copas de los arboles en las alturas.

 

 

 

 

 

 

 

Kuala Lumpur con su mezcla de estilos colonial, indio, malayo y chino.

 

 

 

 

Las Batu Caves llenas de capillas e imágenes religiosas hindúes.

 

 

 

 

 

 

Las archifamosas torres Petronas.

 

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