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LAOS

Savannakhet, inesperado descubrimiento.

Laos – Savanaket
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Ultima parada por razones de tiempo –llevo 40 dias en Laos!- ha sido Savanaket, una agradable sorpresa. Según la guía no hay nada que ver y el único atractivo del sitio es pasear entre la arquitectura colonial decrepita…. Bueno, perfecto, para que mas?
Debido al poco gancho turístico que tiene, el número de guiris es muy escaso. Al mismo tiempo es una ciudad mucho mas grande que Luang Prabang y casi Vientiane y como resultado, por fin, puedes disolverte entre la gente sin mas. En la mayoría de los sitios todavía no tienen un sistema de doble precio para guiris o sea que te dan el bueno o se lo inventan sobre la marcha y se les nota mucho. Es un alivio. No solo es agradable sentirse por fin en un sitio normal y real, la ciudad es encantadora. Aunque menos concentrados, diría que tiene mas edificios coloniales que Luang Prabang y están todos descoloridos y cochambrosos. Y eso me encanta. Toda la ciudad esta en frente al Mekong, pero el paseo “marítimo” esta bien concebido y se ve el agua (y Tailandia en la otra orilla) desde todos sitios. Muy agradable!


Ayer me harte de hacer fotos a los desconchones de las paredes y a los crios jugando entre la chatarra de guerra. Hoy debía salir camino de Vietnam pero no había bus, mañana será. Creo que el cambio de país me va ha dar un shock. Por lo visto los vietnamitas son los mas atosigantes y estresantes de todos los pueblos de esta parte del mundo. Ufff que pereza!

 

 

 

 

 

A photo on FlickrA photo on FlickrA photo on FlickrOjo a estas fotos. l deporte nacional en Laos (si quitamos la petanca) es el kataw que consiste en dar "toques de balon" a una bola de mimbre. Existe una version deportiva con las mismas reglas y campo que el volei, pero hasta la fecha solo habia visto gente en plan pachanga sin matarse demasiado. A estos me los encontre en un polideprtivo de Savan y me da que eran profesionales o algo asi porque los brincos que pegaban y el control de bola que tenian no era ni medio normal. Para hacer remates picados por encima de una red que sta a la altura de mi cuello metian unas patadfas voladoras y saltos mortales con chilena que dejan a Hugo Sanchez y compania a la altura de la caca de vaca. Flipante.

Ayer me topé con estos pósters de propaganda comunista añeja. Lo pongo lado a lado con uno de Corea del Norte. El “realismo soviético” no les sale a los propagandistas del país. Los soldados sonríen y tienen caras dulces y ovaladas! Hasta las vacas sonrien! Parece un dibujo naif de un parvulito. Esto que es!
Ultima reflexión sobre Laos… un país así, donde les sobraba tierra, donde vivían en paz un montón de etnias, cada cual en su monte, con sus vacas, sus arroces y sus gorrinos, con un sistema mas o menos democrático de elección de lideres tribales, sin opresión capitalista ni feudal.....que necesidad tenían de comunismo?! A mi me da que cuatro intelectuales de turno de la capital que habían estudiado fuera se les metió en la cabeza que era moda hacerse comunista como los vecinos y la liaron. Una pena. A este país lo único que le hacia falta es que lo hubieran dejado en paz... pero ya se encargaron los americanos y los vietnamitas de desgraciarlo bien. Una pena. Proxima parada Hue en Vietnam.

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Las 4000 Islas y aventuras en moto bajo la lluvia

Laos – 4000 Islands - Bolaven Plateau
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Las 4000 islas son la versión plana, insular y sin lluvia de Muang Noi. El turismo esta llegando con fuerza pero todavía tienen su toque de remotitud (si es que esa palabra existe). Como su nombre claramente explica, se trata de un archipiélago de 4000 islas e islotes (islote arriba, islote abajo) en la parte mas ancha del Mekong (1 km y medio) justo en la punta sur, tocando con Camboya. La gente de aquí vive todavía mas tranquila que la en el resto del país, que ya es decir. Pescan, labran los arrozales con bueyes y se toman la vida con calma. Un buen número de paisanos se han subido al carro del turismo y han construido unos bungaloses en su parcela al borde del rió con los mismos lujos que en Muang Noi: sin agua, sin luz, sin water pero literalmente sobre el río con una hamaca para ver la puesta de sol… Perfecto.
No hay mucho que hacer y la gente tampoco es que baje hasta aquí a hacer muchas cosas, más bien lo contrario, vegetar, leer y ver pasar el río. Si eres un poco mas culoinquieto siempre te puedes ir a explorar las islas, también en plan relajado, eso siempre. Hay arrozales increíblemente verdes, unas pseudo cascadas no muy altas pero por las que se cae todo el santo Mekong haciendo un ruido del demonio, un mini ferrocarril maderero abandonado, alguna playa con vacas y agua marróncisima ... suficiente para tenerte ocupado un par de días.
Después del letargo isleño empecé el regreso hacia el norte en la cuenta atrás de mi visa extendido.
Camino de Pakse pare en el Wat Phu, en Champasak, el templo mas sagrado del pais en pie desde los tiempos kemeres y en el estilo de Angkor. Es bastante chulo, pero despues de haber estado en Angkor te deja un poco indiferente. Al menos la parada me sirvio para hacer la buena obra del viaje. En un chiringuito de carretera donde tenia que esperar mi autobus direccion norte, me encontre con un bebe huerfano de guibon dorado. Una preciosidad de cosa totalmente asustado, claramente deprimido, tirado en el suelo del chiringuito. Le estuve haciendo carantonas un rato hasta que decidio que era su madre y entonces fue peor. Perdi un par de buses haciendole caso al nene y cuando decidi irme no me dejaba. Puedo asegurar que no es lo mismo que te agarre un gato con sus patas y sus garras que que te abrace un guibon con sus dos brazos, sus manitas, sus deditos y su cara de pena. Antes de irme tome nota del sitio, hice unas fotos y le mande un informe a los de la Gibbon Experience por si podian hacer algo. Y resulto. Ya lo han rescatado y adoptado y con un poco de suerte hasta acaba en la selva otra vez.
Por fin llegue a Pakse, en el centro sur, con la idea de usarla como base para una expedición en la meseta del Bolaven y quizás en el salvaje este” más allá. Pues no. Al llegar a la guesthouse de turno me puse a discutir mis planes con los lugareños y me enfriaron un poco los ánimos. Aunque no me gustan las motos había decidido partir en moto. Para entender por que, primero hay que entender cual es la otra opción. Cuando hablo de autobuses en estas crónicas, en realidad, la mayoría de las veces se trata de camiones. Son un infierno pero es lo que hay. En el remolque ponen un par de bancos corridos y te sientas mirando las jetas de los que están en frente. Son bancos duros y vas dando la espalda a la “ventana”. Si eso no fuese suficiente lo hacen mas incomodo llenándolos de gente hasta arriba (literalmente), sacos, cestas y gallinas. Lo peor, de todas formas, es que no hay ventanas. Si tienes suerte y no llueve puedes ver –ganándote una tortícolis de campeonato- por los huecos de la lona. Si llueve y cierran, vas como el ganado, sin mas. Es desesperante sobre todo cuando sabes que estas cruzando reservas naturales o montanas espectaculares y no puedes ver NADA!. En fin.
Por eso y contra mis miedos, había decidido ir en moto esta vez. Pero claro, es la estación de lluvias.
-y cree que lloverá en el Bolaven?
-Cierto!
-Y esta carretera estará mal?
-Muy mal, llena de barro.
-Y la cascada esta?
-No se ve porque la niebla y la lluvia la cubren.
100 puntos! Ya había hecho 100 km en moto bajo la lluvia en Luang Nam Tha y no me seducía la idea de repetir. Decidí que si a la mañana siguiente amanecía soleado haría un ataque de un día y si llovía…. Ya veríamos. Amaneció lloviendo, como no. Lo di todo por perdido y baje a desayunar. Mientras peleaba con mi tostada oí con el rabillo de la oreja que un par de tipos estaban preguntando las mismas historias que yo y me sume a la conversación. Ellos estaban dispuestos a salir incluso con lluvia y me subí a su burra. Era un par de italianos bien simpáticos y siendo 3 en la carretera el panorama era otro. Nos llovió y nos mojamos hasta los huesos, pero a parte de un pinchazo en medio de la nada, no paso nada serio. El tour del Bolaven se convirtió en un tour de cataratas. La primera noche toco Tad Lo, no muy alta pero caudalosísima y estruendosa. El Segundo día cafetales del altiplano, carreteras embarradas y Tad Fan: una cascada de 120 metros con doble caída a un agujero en la jungla. Espectacular. La caída es tan grande y cae tanta agua que la niebla que produce cubre la vista. Tuvimos la suerte de que se abriese la espesura de vapor unas cuantas veces y la pudimos ver de refilon. Creo que la foto hará mas justicia que mis rollos. Después de este atracón de moto y cascadas volvimos a Pakse y de ahí yo enfile para Savannakhet. Ultima parada.

Una expres! Vang Vien - Vientiane - Tham Lot Kong Lo

Laos – Vang Vien - Vientiane - Tham Lot Kong Lo

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Quiero ponerme al día y hoy va a tocar una expres en modo telegráfico. Sere capaz?

A la vuelta del reposo de Muang Noi tocaba volver a la carretera en dirección sur, camino de la capital. Para partir el viaje hice –con ciertos reparos- una parada intermedia Vang Vieng. Había leído que era una meca de mochileros con todo lo que eso conlleva y es cierto y mas que cierto. Las cosas aquí han alcanzado tintes extremos. Se han inventado un tipo de restaurante, los TV-restaurant, donde ponen pelis y series mientras comes. Según la guía en la calle principal de Vag Vieng podías ver un episodio de Friends mientras escuchas otros 5 de los restaurantes adyacentes. Pensé que seria la típica exageración, pero es cierto. Lo peor e que están llenos de guiris embobados! Un horror. Otras particularidades locales son los restaurantes que directamente incluyen opio y marihuana en los menús para que no tengas que andar buscando camellos. Todo muy practico. La actividad turística por antonomasia aquí no es el treking, sino el tubbing, que podría definirse como hacer excursiones etílicas flotando por el río en una recamara de camión.
Obviamente semejante monstruo no se crea porque si. El lugar, junto a un río, rodeado de paisaje cárstico impresionante, cuevas, arrozales, pueblos, tiene mucho encanto. El día que estuve allí salio el sol y me lo pase teta en bici por los campos y bañándome junto a una cueva “sagrada”. A los pies de la cueva –que tiene esculturas de buda dentro- han montado un chiringuito con música techno y trampolines para saltar al río desde los árboles….No es muy purista pero es divertido.
De Vang Vieng llegue a Vientiane. Por fin una ciudad! No es gran cosa pero hay semáforos! tiendas de deportes! Trafico!…en España no pasaría de capital de provincia pequeña pero aquí es algo grande. Vientiane no tiene ni de lejos el encanto colonial de Luang Prabang pero es más creíble como ciudad. También le queda su parte de edificios viejos y no es agobiante. El paseo fluvial con chiringuitos de pinchitos es perfecto para acabar el día con una Beer Lao bien fresquita. También hay restaurantes de todo tipo que vienen bien para quitarse la sobredosis de tallarines y arroces. Me quede unos días mientras me hacían el visado de Vietnam y seguí hacia el sur a la Tham Lot Kong Lo. Una cueva alucinante.
Llegar al sitio fue una gymkhana importante. 4 autobuses en un día para llegar al “campamento base". Desde ahí todavía toco hacer un par de remolques de camión, una buena dosis de regateo con los barqueros y 3 horas de canoa motorizada para llegar al pueblo junto a la cueva. El ataque final llego en el tercer día. El rió -bastante grande y además crecido- que habíamos estado remontando durante todo el segundo día atraviesa una montaña de lado a lado a través de una cueva navegable de 7 km. No he visto nada ni remotamente parecido antes. Todos los esfuerzos para llegar allí los compensó con creces las dos horas que nos llevo hacer los 7 kilómetros dentro de la montana ida y vuelta.
Antes de empezar, los lugareños que se encargaban de pilotar tuvieron que remontar con cuerdas y a mano las canoas y los motores a través de los rápidos que se habían formado en el embudo de la salida de la cueva. Con la crecida no era posible entrar navegando. Recompusieron los barcos en la boca de la cueva y partimos. La entrada de la gruta era ya considerablemente grande pero enseguida vimos que aquello no era nada. En los puntos mas anchos la cueva mide 150 metros y en los mas altos mas de 50. Cabria una iglesia y dos también. Tú vas en tu barquichuela, a contra corriente, con los focos que llevan los pilotos en la frente como única luz…. entonces enfocan para un lado o para arriba y ves que estabas en medio de una catedral de roca, una especie de intestino de ballena de Jonás gigante, cada vez mas dentro de la montaña, ninguna luz, solo el ruido del motor, chorros de agua filtrada cayendo del techo, estalagmitas, estrechamientos donde ves el techo pulido de cerca, árboles que se han quedado atrancados en medio del camino. Un mundo subterráneo. Acojonante. Después de 40 minutos atravesando negrura salimos al otro lado de la montaña en un valle verde y escondido. Picnic y media vuelta a atravesar las tripas de la montaña otra vez.
Después de la cueva decidí bajar al extremo sur de Laos –a las 4000 islas- y de ahí ir subiendo con calma mientras me quedase visado pero eso será el próximo capitulo.

Hamaqueando

Laos – Nong Khiao/Muang Noi
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Eso que se ve en la esquina de la foto es, de nuevo, como no, mi pierna en alto. Le estoy cogiendo el gusto a empezar así, pero es que es una formula que da bastante juego. Además, mi cara os la conocéis de sobra y no es mucho más guapa que mi pierna peluda. Esta vez esta confortablemente posada en una hamaca que cuelga del porche de mi bungalow a 1 dólar la noche en Muang Noi, un lugar perfecto para jubilarse con una pensión baja o escapar de la justicia de tu país.

Muang Noi es un pueblito de una sola calle en la que no hay vehículos porque solo se puede llegar remontando un tramo de río con unos cañones impresionantes. Esta a la orilla del Nam Ou, un río bastante grande para estándares de sequedad manchegos, y rodeado de montañas calizas de paredes verticales de tipo Guilin. El paisaje es impresionante. Para llegar aquí primero se va a Nong Kiao, otro sitio similar, en el mismo valle escarpado, pero a donde llega la carretera. Subiendo río arriba una hora mas y se llega a la relajada Muang Noi. A mucha gente del pueblo no le gusta estar incomunicados, pero los turistas remontan justo por eso: a quedarse bien tranquilos.


La mayoría de los que se han quedado viven de los forasteros. En todo el frente del río, en primera línea de agua, han construido "bungalows" que son la forma de alojamiento local. Aunque suena super pijo son simples cubículos de bambú sin ventanas, sin agua ni electricidad (no hay en todo el pueblo). Para compensar esos inconvenientes, cuentan con un porchecito donde se cuelga la hamaca en la que te tiras a ver el agua pasar y pensar en lo rápido que gira el mundo fuera de ahí. Una delicia.

Me podía haber pasado 4 días mirando los montes y las corrientes marrones del Nam Ou, pero no, me metí en problemas. Camino de Nong Kiao coincidí -rara casualidad- con una pareja de españoles bien majos, padre e hijo, y acabamos todos alojados en las hamacas de la acogedora y sonriente familia Vita. Claro, cobrando un dólar al día difícilmente se van a hacer ricos, pero, cuando te tienen atrapado en la tela de arana de tu hamaca te vienen a proponer otros negocios…

-Un trecking por las montañas de los alrededores a visitar las tribus?
-Es muy duro?
-No, no, que va!
-Pues venga!

Y ya la teníamos liada. Fueron dos días de barro y lluvia, interesantes, pero todo menos fáciles.

Siguiendo con la racha que dura desde que estoy en el país, llovió todos los días. El primer tramo del primer día que -según nuestro casero-guía- era de dos horas, nos llevo 5 y todavía no habíamos empezado la subida. Las lluvias habían hecho subir el nivel de los ríos y solo esa mañana nos toco vadear a pata más de 10. Cuando no eran ríos eran caminos arcillosos con consistencias oscilando entre la mouse de chocolate y la pista de patinaje. Cada vez que daba un paso con un apoyo no plano al 100% corrias el riesgo de acabar a un metro de distancia con el culo marrón o de barro hasta la rodilla. Un horror.

Después llegaron los arrozales. Había que andar haciendo eses en los caballones que separan las terrazas que estaban también reblandecidos y deslizantes, otro infierno.

Después empezó la subida. Se acabaron los ríos pero empezaron los toboganes. Los caminos eran igual de malos que en llano pero con la dificultad añadida de la pendiente y el peligro de acabar despenado por un lateral.

Con semejante panorama tenias que estar permanentemente atento de donde ponías los pies. Había que recordarse a uno mismo de vez en cuando levantar la cabeza. Cada vez era una sorpresa nueva: valles con picos como dedos de la mano, nubes que se enganchaban en los picos, jungla casi vertical en las laderas, arrozales verde fluorescente, cultivos de montaña con unas pendientes imposibles, cabañas de los paisanos que trabajan en medio del verde... Muy bonito pero pasado por agua.

Al final de la tarde Llegamos a la aldea kamu donde íbamos a pasar la noche. Cada vez tengo menos claro si uno debería o no ir a ver tribus por el impacto que puede tener en su modo de vida. En este caso la cosa fue muy bien: pasaron de nosotros completamente.

El pueblo estaba en la cima de un monte del que cultivaban las laderas. Habría unas 30 casas sobre pilotes de madera. Si la tribu tenia algún tipo de traje tribal no se lo puso para la ocasión, lo cual se agradece.

En la choza de los amigos de nuestro casero nos dieron techo y comida. Llegamos en un estado de porquez próximo al de la experiencia de los guibones pero sin la grasaza de camión. Nos "duchamos" como los demás del pueblo: bajo el grifo en el pilón al lado de la choza.

Mis dos compañeros median su metro noventa y dos metros respectivamente y aunque en general nos estaban ignorando, la ducha si que creo un poco de expectación, la verdad.

Al día siguiente empezamos el regreso pero por otro camino. Hubo una buena bajada patinosa, seguida de dos horas de marcha dentro del lecho de un rió que se ponía bruto a ratos y finalmente camino llano. Acabamos en otro pueblo tribal a orillas del Nam Ou. Desde ahí nuestro casero arreglo un transporte en barca río abajo. Pensábamos que llegaríamos al doblar la primera curva del rió, pero no, bajamos un buen trecho y fue ahí donde me di cuenta de que habíamos andado un guevo! La bajada espectacular porque el valle era en ese tramo aun mas escarpado que todo lo que habiamos visto antes.

Llegamos a Vita guesthouse a media tarde, deshechos y hambrientos. El resto del día fue para vegetar en la hamaca y ver llover a cantaros desde el porche. Por fin relax!

Decidí quedarme un día más por eso de aprovechar la hamaca de verdad, sin caminatas ni excesos. Ayudo en ese sentido que el tercer día, para variar, llovió lo suyo y no pude salir. Me leí la mita del material de lectura que transporto desde Pekín mientras columpiaba mi culo en la hamaca. Ahhhhh!

El cuarto día tocaba empezar camino de vuelta a Nong Kiao pero casi se tuercen los planes. Durante la noche había crecido el río con muchas ganas. Mi bungalow, que estaba a 15 metros del agua la noche anterior, tenia los pilotes en remojo por la mañana. El río bajaba a toda leche y arrastraba troncos y plantas, algunas grandes de verdad. Los del pueblo, sin miedo alguno, navegaban en canoas sorteando los obstáculos intentando “pescar” maderas buenas. Bajar el rió tampoco les supuso ningún problema y pude volver a Nong Khiao.

Para no repetir la carretera de vuelta a Luang Prabang intenté hacerlo en bote bajando el Nam Ou. No fue posible. Querían un millón de kip para hacer un charter, pero yo quería ir en el bote normal de los lao…. Al principio pensé que era una trampa de turistas. Ellos insistían que no había pasajeros y por tanto no había bote y lo tenía que pagar yo solo. Después de marear mucho la perdiz y perder varias horas, termino por ser la pura verdad y me toco coger el “bus”. Una pena.

Es increíble. Cada vez que cojo un transporte público, ya sea bus, tartana, remolque, barcaza o lo que sea, somos más turistas que laosianos. Después de darle unas vueltas he llegado a la conclusión de que no es que haya una invasión de turistas, el problema es que Laos esta muy poco poblado y, para colmo, por una mayoría de campesinos y montañeses. Son pocos y menos aun los que necesitan moverse de un lado a otro. Si no fuera por los extranjeros muchas rutas de transporte publico estarían vacías! No es la única rareza; este país esta lleno de particularidades económicas. No he visto todavía una fábrica de nada. En todo el país no hay un solo kilómetro de ferrocarril. Hay pocos puentes, ningún túnel, no he visto presas (y les sobran rios)... En las ciudades –incluso Luang Prabang- hay tiendas pero todas son de tipo "tienda de barrio". Cuando uno quiere comprar un violín o un cartucho de tonner o un balón de basket, donde cogno va? Tiene que cruzar a China? No lo entiendo.

Al parecer los franceses que colonizaron Laos se dieron cuenta de todo eso bastante rápido. No les salían las cuentas. Lo que había que invertir en infraestructuras nunca se recuperaba con las producciones locales y los impuestos simplemente porque son demasiado pocos! La cosa sigue siendo parecida. Creo que por mucho tiempo que pase nunca llegara a haber grandes autovías simplemente porque el trafico que llevarían no las justificaría!
Vale de rollos! Sigo en el próximo.
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A Luang Prabang en el barco de los guiris

Laos - Luang Prabang

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Huay Xai es otra capital de provincias de esas que no lo parecen. Esta al borde del Mekong que en ese punto sirve de frontera con Tailandia. Literalmente se podría cruzar nadando al otro país. No se hace nadando sino en bote, pero la cantidad de turistas que da el salto me ha dejado flipando. Desde hace poco Laos da visas sin problemas directamente a la frontera. Un buen montón de gente que anda por el norte de Tailandia incluye una vueltecita por Laos como parte de su viaje. Consecuencia: no solo entran mogollón sino que muchos son del tipo de turistas que va a Tailandia a lo que va. Casi todos hacen el mismo bucle corto: entrada por Huay Xai, bote a Luangprabang, desfase en Vangvieng y vuelta a Tailandia por Vientiane.

Y allí estaba yo, haciendo cola con los de Tailandia para coger el bote a Luang Prabang. Según la guía -que tiene apenas un año- es un viaje muy autentico y muy interesante de dos días por el Mekong. Era.

El rió y la selva son los mismos, pero ahora el barco es un circo. Debíamos ser unas 100 personas a bordo y laos solo había 2, con cara de susto, rodeados con tanta rasta y tanta tía con escote. Pasajeros a parte, el paisaje era bonito: pueblecitos en las orillas, pescadores, selva, montañas...así pasamos la primera jornada y llegamos a Pak Beng, el puerto donde hacíamos noche.

Hasta hace poco Pak Beng debía ser una parada para los barcos de carga y poco mas. Ahora es el pueblo guest-house. Cada casa es una pensión que sirve a los cientos de guiris que bajan por el rió y tienen que hacer noche ahí. Al poner pie en tierra los lugareños mayores te ofrecen habitación en sus hostales y un poco más allá los lugareños jóvenes te ofrecen sin reparos opio, marihuana o lo que quieras. La oferta y la demanda manda!

A esas alturas estaba un poco harto de la travesía decidí que el segundo día me bajaría del barco a medio camino. En la primera parada de la jornada siguiente me apee del buque justo en el medio de ninguna parte, en un arenal con cuatro chamizos a la orilla del Mekong de nombre Ta Suang. Me baje solo. Todo el santo barco me miro con cara de "ande coño va este!" Me preguntaban por el pasillo “....pero te bajas aqui?”, “Sabes donde vas?”. “Si, si, no problem!”. Aunque suene gilipollas porque yo era uno mas, me sentó la mar de bien salir de la patera de turistas. Lo bueno del asunto es que, aunque toda esa gente se pensaba que estaba haciendo una de Miguel de la Cuadra, en realidad era más bien lo contrario. Me dirigía a Hongsa, lugar marcado como highlight en la primera pagina a color de la Lonely Planet, donde, además, explicaba bien clarito como llegar bajándose del barco en el agujero aquel.

Desde que empecé a viajar me alucina el poder que tiene esa guía. Son infinitamente útiles pero todos funcionamos con la misma información y acabamos formando manadas… Pues tampoco eso es verdad del todo, parece ser que mucha gente no lee ni eso. En fin.

Desde el arenal aquel debían salir cada cierto tiempo pickups cruzando las montanas hasta Hongsa. Como no había ni tato para llenarlos, el chofer dijo que le teníamos que pagar el viaje los dos que estábamos o esperar al día siguiente a ver si venia mas gente. Acabamos pagando –bueno, me temo que el otro tipo se saco el viaje de gratis gracias al guiri de turno- y nos fuimos de allí.

Según las descripciones de la guía, Hongsa debía estar en un valle apartado, lleno de elefantes trabajando los campos y rodeado de pueblecitos con arquitectura tradicional. Pues tampoco. El valle era casi una llanura, los elefantes debían haberlos jubilado y a las casas tradicionales les habían puesto techos de chapa. A nivel de atracciones fue un fracaso pero fue un día estupendo para tomar aire y tratar con gente que no esta harta de ver turistas.

La mañana siguiente repetí el camino al revés y volví al arenal a esperar el barco de turno. Esta vez era mas grande, 150 guiris y 4 Laos. Misma historia. Caras de asombro y preguntas extrañadas… “que hacías ahí?”, “De donde sales?”.

Tras el segundo día de barco llegamos a Luang Prabang, segunda ciudad del país y patrimonio de la UNESCO. Alucinante.

La gente y los libros dicen que la ciudad se ha conservado tan bien en su atmósfera colonial de principios de siglo gracias a que fue declarada patrimonio de la UNESCO pero yo creo que habría dado igual. Para mi que a los Lao la idea de ponerse a demoler para tener que volver a construir no les cuadraba. No es su estilo y tampoco había ninguna razón económica o urbanística para hacerlo. Sea como sea, la ciudad quedo congelada en su forma de hace cien anos y luce muy bien. No hay ni un solo edificio alto, todo son casas ya de madera estilo lao, ya de ladrillo estilo colonial o una mezcla. No hay casi trafico, no hay tiendas, la actividad económica gira entorno al turismo, -quiza demasiado para hacerla una ciudad creíble. A mi siempre me ha gustado que lo viejo parezca viejo y diría que ya han restaurado demasiado. Un poco de mugre para dar solera siempre queda bien.

La parte vieja de la ciudad esta en una península entre el Mekong y un afluente. Son 3 calles “grandes” paralelas y un montón de callejas laberínticas intermedias. En algunas manzanas hay casi tantos templos como casas. Vas por un callejón y entras en los terrenos de un templo lo atraviesas, vuelves a otro callejón que lleva a otro templo y de ahí a otro callejón… o al rio… Todo sin trafico y muy relajante.

De la misma forma que hay casi tantos templos como casas, hay casi mas monjes que gente normal. Están en todas partes! A eso de las 6 cuando se juntan para rezar se mezclan los cánticos de uno y otro templo que se pueden oír estés donde estés. Por la mañana, al salir el sol, todos los monjes y novicios salen en procesión a recoger ofrendas y forman filas kilométricas en las aceras. Muy muy colorista. Por si no se notaba me ha encantado Luang Prabang.

La ultima foto es de una cascada impresionante de aguas azules y multiples piscinas naturales que esta al lado de la ciudad. Valdria la pena venir aunque solo fuese por la cascada.

Y aquí lo dejo hoy.


The Gibbon Experience.... O haciendo el cabra en la jungla

Laos - Luang Nam Tha / Bokeo

Voy a empezar como la penúltima vez: Eso que se ve en la esquina de la foto es mi pierna en alto, en muy muy alto, a unos 150 metros por encima de la jungla tropical. La foto esta sacada desde el medio de una tirolina de 300 m que atraviesa un valle entero. Me dijeron que no apoyase la pierna y decidí colgarme de un arnés :)
Bueno, por partes, ahora llegaremos a los arneses. Nos habiamos quedado en el kitsch tropical de Jinghong. De ahí, fui a Mengla, el pueblo fronterizo con Laos y de ahí a Luang Nam Tha. La capital de la provincia al norte de Laos. El viajecito me llevo dos dias pero el trayecto es impresionante. Tanto la parte china como la laosiana de la carretera discurren por sendas reservas naturales en zonas muy montañosas. Es un infierno de curvas pero están ultimando una superautovia que conectara en 2008 China y Tailandia pasando de refilón -a nadie le intersa- por Laos. La parte China de la autovia esta casi acabada y es la leche. Para no destrozar mucho bosque (o mas probablemente porque es lo mas barato) la están construyendo sobre pilares. Tu vas en tu autobús tartana dando mil curvas y por encima de tu cabeza andan construyendo esa especie de puente continuo de un montón de kilómetros que va a ir literalmente volando entre la jungla. Sera muy chulo.
Así, entre montanas y jungla, entre a Laos. Luang Nam Tha, mi primera parada en el país, es una capital provincial, pero no parece mas que un pueblecito. Las primeras impresión del país es que los laosianos están mas anchos que los chinos. Efectivamente, 6 millones de personas para una superficie tan grande como Inglaterra que esta cubierta de junglas y arrozales. Según los índices de desarrollo son de los mas pobres de Asia, pero no da esa impresión. Los Laosianos tocan a mucho por barba y así es mas difícil parecer pobre. Las casas no se amontonan, están mejor construidas, la gente tiene mas tierras, mas espacio y tienen mejor cara. Eso debe ser una cuestión de mentalidad nacional. Parece ser que por estas latitudes se huye del estres como de la peste. Ser feliz y divertirse es casi una obligación religiosa y la gente se aplica a ello. Los lao son dulces, hacen bromas y sobre todo, sonríen. Serán mas pobres que los chinos, pero lo llevan mejor. La segunada gran impresion fue que, para estar en un rincon del norte, alli habia muchos turistas. La mitad de los locales del lugar estaban orientados a la clientela extranjera. Parece ser que llego pero que muy tarde para ver Laos "antes de que lo estropee el turismo".
Luang Nam Tha, estando rodeada de montanas, ríos y reservas naturales, es el lugar perfecto para hacer treckings, ir a ver tribus y ese tipo de divertimentos. Como mi tobillo estaba todavía poco fino me resigne a perderme todo eso y me dedique básicamente a vegetar y a empaparme en bici bajo las tormenta tropicales que caían casi a diario. Así tres días.
Ahora, por fin, llegamos a la Gibbon Experience. En la provincia De Bokeo, cerca de Lunag Nam Tha, un francés -que debe estar como una regadera- en colaboración con las autoridades y las tribus locales ha montado una reserva en la jungla. Esta en una zona donde viven guibones, unos primates cantarines que están en peligro de extinción. Para poder financiar la reserva se han inventado unas casas en lo alto de arboles enormes donde albergan turistas que las pagan bien. Para moverse por la jungla y entre los arboles han trazado una red de senderos y tirolinas que es, en realidad, lo mejor de todo el asunto.
Antes de apuntarme les llame a preguntar si era muy exigente, si los caminos estaban bien y si tendría que andar mucho. "No es difícil!" me dijeron. Y me apunte.
Salí de Luang Nam Tha el 5 por la mañana en un autobús destartalado atestado hasta arriba. Tras 7 horas por barrizales me baje en un pueblucho en medio del camino donde tenia que pasar la noche. A la mañana siguiente, por la dirección opuesta, llego el resto del equipo con mucho retraso. Despues de dos dias lloviendo a cantaros, hasta los todo terrenos tenían problemas por esos caminos. El avance hacia la reserva siguio aun mas despacio porque solo el mas nuevo de los dos todo terrenos podía cruzar el rió con el agua por media ventana. Tuvimos que partirnos y esperar. Por fin llegamos hasta el ultimo pueblo donde había algo parecido a una carretera y desde ahí tocaba andar. Nada mas empezar nos encontramos con el primer rió para vadear a pata. Yo iba con mis vendaje, mi tobillera mis botas, mis pantalones largos que me tuve que quitar. Después de cruzar, cuando empezaba a ponerme todo otra vez y me dice un guia: "no, no, three more waters!". Al parecer el primer arroyo solo era un aperitivo, después vino el segundo, hasta la rodilla, el tercero,hasta cadera y el cuarto hasta el ombligo. Acabamos haciendo el trayecto directamente en gallumbos. A esas alturas, cruzando el rió con la mochila y la cámara en la cabeza, en calzoncillos, a la pata coja y con el agua por la barriga, me empecé a cagar en el padre de la que me había dicho que no era muy duro. Después de los ríos llegaron las montanas y la jungla. Íbamos por senderos, pero con tanta agua parecían pista de patinaje. Estuvimos subiendo y bajando una hora y finalmente llegamos a la primera tirolina. Nos calzaron el arnés, nos explicaron como hacer para no matarnos y ziiiiiiiiip deslizando por el cable a la casa numero 1. Yo nunca me había puesto un arnés ni tirado por una tirolina y fue un bautizo hardcore.
La primera tirolina es la mas corta de la reserva pero a mi me acojono igualmente. Despegas de la ladera del monte a todo leche por un cable que baja cruzando los arboles, ves como vas colgando en el vació y aterrizas en la copa de un arbol a 37 metros de altura!.
Cuando ya estábamos todos en casa 1 nos explicaron un poco el tema. La casa tenia tres niveles, tantas camas en cada nivel y nos repartíamos como queríamos. El water tipo a pulso abierto sobre el vació con una caída de zurullos de 37m. La ducha con agua que llega por gravedad desde el arrollo. Las comidas que nos traerán por cable .... Luego llego una explicación técnica de como usar los cables con seguridad y de donde se iba por cada linea.
Hay cables monte-árbol, árbol-árbol, monte-monte y el mas bestia un monte-árbol-monte de 500 metros que cruza un valle entero pivotando en un árbol gigante en el medio.
Con todos los puntos claros nos fuimos "vigilados" por los guardas (unas paisanas del pueblo de abajo que estaban la mar de monas con sus faldas tradicionales y sus arneses) a ver todas las lineas y todas las casas. El segundo y tercer día tu decidías si te querías pasar el tiempo tomando cafés tirado en la casa del árbol o si querías irte por ahí a saltar por los cables. Y eso hicimos, el cabra.
Andar dando tumbos por la jungla da hambre. Tres veces al día nos traían la comida al árbol desde la cocina en la colina. Lo que sobraba lo tirábamos por la borda. En el suelo, 37 metros mas abajo, en un cercado alrededor del tronco, tres gorrinos daban cuenta de los restos. Todo ecológico.
Siguió lloviendo todos los días que estuvimos allí pero nos dio lo mismo. He redefinido mi concepto y mis estándares de suciedad. Las prendas mas guarras que había llevado hasta la fecha, acampando en Mongolia o en las montanas del Tibet, eran trajes de primera comunión comparados con esto. Tus piernas eran atacadas desde tierra por barro, plantas mojadas y sanguijuelas. Mis botas parecían croquetas marrones hasta media pierna. La cabeza y el tronco recibían lo suyo de los cables. Las poleas girando a toda leche sobre los cables pringosos hacían saltar grasaza de mecánico de camiones en forma de aspersor. La gente tenia la cara negra, con dos agujeros por donde asomaba el color de los ojos. Se nos puso pinta de fuerzas especiales de las que se saben arrastrar bajo las alambradas. Terrible. Al final de la jornada te podías duchar y quitarte la costra. Era el gran consuelo diario. La ducha era muy cachonda, tenia paredes para separala del resto de la casa y no ensenarle el culo a tus companeros, pero no paredes exteriores....te duchabas enseñándole el pito a las copas de los arboles y ocasionalmente a alguna de las guardas que venia de la cocina por cable y te pillaba a mitad de la faena. Unas risas, nada grave.
A estas alturas os debéis andar preguntando... y los guibones?? Pues eso digo yo! Por lo visto son unos bichos muy tímidos y con los berridos que pegamos por los cables los debimos acojonar porque no les vimos el pelo. Los oímos cantar el tercer día, pero eso fue todo. De todas formas, era la excusa.

El tercer día por la mañana, sucios como pura mugre, empezamos a volver al pueblo donde nos recogería el jeep. En la casa de los guardas viven también un osezno y un macaco rescatados de unos furtivos y que ahora son parte de la familia y se apuntaron a la comitiva. Fue un momento "libro de la selva" con una fila de: persona, persona, persona, persona, mono, oso, persona.... todos cuesta abajo. Eran un par de bichos bastante cachondos. El mono saltaba de cabeza en cabeza y se ponía a despiojarte si le dejabas. El oso era del tamaño de un perro grande y aunque era jugueton daba bastante mas respeto. Yo me pase de listo acercándome a hacer fotos y casi me quedo sin pierna con un abrazo tipo koala que me dio.


Después de vadear en calzoncillos los arroyos pertinentes, y en 4x4 semi sumergido el rio de turno, volvimos a la carretera "principal". De ahí en pocas horas llegamos a Huai Xai, el pueblo donde había empezado la mayoría del grupo, en la frontera con Tailandia. Y aqui me quedo hoy.

Llevo como dos semanas de retraso contando el viaje pero las fotos las voy subiendo casi al día.... se pueden ver aquí

Las fotos no le hacen justicia a los vuelos por la jungla en tirolina. En este sitio hay gente que ha colgado los suyos para quien quiera hacerse una idea con movimiento.

A ver cuando encuentro tiempo de seguir contando. Llevo como 4 horas metido aqui para hacer esta entrada y no es plan de pasar mas horas de oficina que en si estuviera currando.

Estoy en Luangprabang. Manana voy para Vientiane y de ahi al sur de Laos y luego....... ?

 

 

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