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El lago Indawgyi y el peor viaje de mi vida

Myanmar -- Hopin - Lonton - Indawgyi Lake (13/10/2006)

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Teniendo en cuenta las muchas líneas que he llenado con las miserias varias del transporte birmano, no se como escribir este capitulo sin aburrir al personal. Vamos a decir que "de algún modo" había llegado al lago Indawgyi.

Indawgyi es el lago más grande del sudeste asiático. Según un folleto (el único folleto disponible en todos los alrededores) es lugar de paso de muchos tipos de aves raras y hábitat de muchos peces. Las junglas y montañas que lo rodean son ricas en teca y dan refugio a un montón de animales salvajes. Debe ser cierto pero no es tan fácil hacer amigos con los bichos. Al menos a mi me cuesta. A parte de un elefante que andaba trabajando por allí y varias serpientes no vi mucho más. Pero bueno, tampoco iba de safari.

El lago famoso en Birmania (con razón porque es muy bonito) es el lago Inle, donde el turismo ya ha llegado con todo su peso. Allí, los mercados flotantes son mercados de souvenirs, los artesanos empresarios y los lugareños profesionales del pastoreo de guiris. Aquí no. Primero, porque esta totalmente fuera del circuito. Apenas lo mencionan en las guías. Es muy difícil llegar. No hay alojamiento. En el pueblito al borde del lago solo había una simplísima pensión con 3 habitaciones. Al parecer solo llegan 3 o 4 personas al mes. El paisaje es tan bonito como el del lago Inle, pero faltan las atracciones exóticas de pueblos flotantes, remeros acróbatas, monasterios con gatos y demás. Es simplemente un lago enorme rodeado de montañas cubiertas de junglas y algunos pueblecito minúsculos. O sea, exactamente lo que uno necesita para recomponer su cuerpo después de los dos días de camino que se tarda en llegar. Para que más?

Aunque estaba muy augustito sentado al borde del agua en el porche del albergue tampoco era plan de ir tan lejos simplemente a vegetar. Salí a investigar lo que ofrecía el lugar. Apenas llevaba unas horas allí y todos los vecinos de la única calle del pueblito me conocían ya de verme pasar. Pregunté aquí y allá pero nadie hablaba gran cosa de ingles. Después de un rato dando vueltas acabe en la parroquia Baptista donde conocí al pastor, que era un poco marusa si mis sensores no fallan. No era Shakespeare pero todo lo que le faltaba en gramática lo suplía con ganas de ayudar. Un tio muy majo. Guiado por el pastor fuimos a visitar el "Indawgyi Ecotuorism Project" que a priori parecía un buen lugar donde enterarse de que hacer y que ver. Error. En el bungalow del ecoturism project vivía un fulano que no hablaba ingles ni sabia nada de nada. Debajo de una pila de papeles encontró EL folleto con el que me informe de lo poco que pude informarme. Después de arduas conversaciones la cosa pintaba así: Se podía alquilar un bote para ver una pagoda en el medio del lago y los pueblos de los alrededores. NO se podía ir hacia la jungla porque era "peligroso", o eso insistían en decir. Y fue paseo en bote.

A photo on Flickr

Por la tarde, acompañado por el cura, nos fuimos a ver el templo del medio de lago. Hacía un día era perfecto y no había un alma en la inmensa extensión del

lago. Las montañas y bosques parecían intactos, con las copas doradas de la teca salteando el verde aquí y allá.

El templo era como todos los templos -estupas, budas, cepillos para donaciones...- solo que estaba en medio de un lago perdido en las montañas. El guarda-abad-custodio o lo que fuese nos recibió -muy majo- y nos invito a un té. En los monasterios de tierra firme suelen tener manadas de perros dormilones que viven de la caridad y pasan la vida deambulando por los alrededores. En este se ocupaban de los peces del lago! Después del té toco alimentarlos con plátanos! Tirabas un trocito y un ejercito de peces chicos lo rodeaban mientras se hundía; dos segundos después aparecía otro ejercito más lento de peces gigantes y los pequeños huían en desbandada. Un curioso pasatiempos para devotos aburridos y un método divertido de acumular karma.

Creo que ese templo, junto con el desierto, es el lugar más silencioso que he visitado. Lejos de las voces del cura y compañía no había ningún sonido. Nada. Paz absoluta. Hasta el punto que se podía oír el silbido del vuelo de los pájaros que pasaban cerca volando. Habíamos ido solo de visita al templo aquel pero podría haberme quedado un par de días disfrutando de la paz absoluta.

En el camino de vuelta, en el medio del lago, les pedí parar para darme un baño en el agua limpia y empezaron con los miedos otra vez....es peligroso.....como vas a nadar aquí....luego te llevamos a una playa.... Dio igual que les enseñase mis gafas de bucear y que perjurase que llevo nadando desde los 3 años. No querían meterse en el follón de su vida si me pasase algo. Seguí insistiendo suavemente pero cuando el pastor esgrimió el argumento de que era peligroso porque había un dragón, comprendí que no iba a conseguir nada y lo estaba poniendo en un aprieto, así que renuncie al chapuzón.

El siguiente paso era intentar sonsacar al amigo cura baptista sobre como ir a la jungla o donde encontrar alguien que me llevase. Rápidamente me quedo confirmado que nadie tenia ningún interés por la idea. Había todo tipo de excusas. No tenia permiso de la policía (esa era probablemente cierta), había mucho barro, era peligroso.... Nadie se quería mojar con esto tampoco.

El buen párroco debió sentirse mal por tener que negármelo todo y me propuso ir a dar un paseo por los lindes de la jungla, y luego, de premio, me invitaba a cenar. Hecho!

El paseo peri-junglar resulto consistir, para el, en andar por la calle principal que estaba a 1 km de los arboles. El tio era muy majo pero en ese punto me sentí un poco atrapado con sus buenas intenciones. Lo debió notar porque accedió a que nos metiésemos por las campos hasta las ultimas tierras cultivadas. En los lindes verdaderos de los grandes árboles un paisano nos invito a su choza a comer de sus naranjas y guayabas. Según decía tenía que quedarse alli porque por la noche venían los monos y otras criaturas a comérsele la cosecha. No hubo más allá, alli acabo la expedición.

De vuelta a la parroquia nos recibió la mujer del pastor (los curas baptistas se pueden casar?) que nos tenía preparada la cena. Era tan simple como las ultimas 10 comidas que había hecho pero al menos tenia el toque de amor que solo da el cocinar en casa.

Al día siguiente decidí escaparme de la "protección" de mi amigo el cura para poder andar a mi aire. Alquile una bicicleta a un paisano. Era tres tallas pequeña de lo necesario y los caminos eran pedregales enfangados. Aun así y con dos pinchazos en el camino, conseguí llegar hasta el tercer pueblo del borde del lago que era básicamente igual que los anteriores.

Por la tarde decidí irme a la jungla por mi cuenta y sin pedir permiso, así no me lo tenían que dar. Aunque estaba ahí, al otro lado de una franja de arrozales, no era tan fácil encontrar el sendero que conectaba la carretera y los árboles. Después de perderme unas cuantas veces por los campos llegue a los lindes del bosque. Ahora que? Había un camino pero no me quería ir muy lejos yo solo. Empecé a andar y enseguida vi que lo del barro no era una excusa. Cada poco había tramos enfangados y que solo se podían cruzar con el barro por media bota. En apenas 10 minutos de marcha había visto un par de serpientes apartarse de mi paso y eso no hace gracia, sobre todo en pantalones cortos. Seguí adentrándome un rato pero cuando me cruce con la tercera serpiente decidí que era el momento de dar media vuelta. En total no habría andado más de 500 metros hacia dentro y siguiendo un camino claro. Más allá había montes y árboles espesos de verdad, pero esa exploración tendría que esperar a que me saque el diploma de boy scout y venga con un poco de preparación.

Al día siguiente me toco hacer la odisea de vuelta hasta el ferrocarril. A esas alturas pasar días enteros dando botes en carreteras que no merecen de tal nombre empezaba a ser la norma.

Ahora la historia del Mandalay-Indawgyi en orden anticronológico. Aquellos que se aburren con las amenas historias de los medios de transporte en el tercer mundo pueden dejar de leer aquí. Podría no contar esta parte pero es que este trayecto tuvo algunos momentos épicos como "el tren acuatico" y "el PEOR viaje por carretera de mi vida" y no puedo no contarlos.

El primer tramo del arduo camino fue mi tren de 24 horas desde la inundada Mandalay. Era el primero que circulaba después de que se hubiese reestablecido el servicio y me temo que los estándares de seguridad distan mucho de los europeos. La salida de la ciudad me recordó mucho a unas escenas de la peli "el viaje de Chihiro" donde hay un tren que circula sobre vías sumergidas en una especie de mar. Era eso, sin más ni más. Las vías estaban a un palmo bajo el agua y los alrededores eran un gran mar salteado de copas de árboles y tejados. El tren circulaba a velocidad de paso humano porque probablemente alguien andaba delante del tren viendo que las vías todavía estaban en su sitio. En un par de puntos donde el agua se había llevado un cacho del caballón sobre el que se posan las vías, unos obreros se afanaban en sujetarlas con palos que desaparecían bajo el agua. Todo eso iba acompañado de chirridos y gruñidos de vías y vagones que parecían condenados a hundirse en cualquier momento. Esa fue la parte "onírica" del viaje. Después de un par de horas cruzando el mar llegamos a tierra seca y empezamos a acelerar. Imagino que la velocidad punta era de unos 40 km/h pero parecía que estábamos despegando en la lanzadera Discovery. Las vías son las mismas, me temo, que pusieron los ingleses a principios del siglo pasado. Cuando se va en tren es normal que haya un traqueteo, que es parte de la gracia del viaje en tren, pero aquí el traqueteo alcanza otra dimensión. No se si es un defecto o fatiga de los amortiguadores o más bien un problema serio de las vías o, probablemente, las dos cosas a la vez.

Hay dos tipos de zarandeo. El primero es el "saltamontes" que bauticé asi porque es exactamente el mismo efecto que producía la homónima atracción de las fiestas de mi pueblo. El tren empieza a botar en vertical, cada vez más fuerte: ba dam, baa daam, baaaa daaaam, daaaaaaaa daaaaaaaaam. El vagón entra en resonancia dando saltos cada vez más grandes y parece que va a salirse de las vías de un bote. Al mirar a los lados ves que la gente y las cosas están literalmente despegando del asiento.... Baaaaaa daaaaaaaaaaaaam! ...........Se para y sigue normal. Luego esta el cabeceo lateral que es como el "saltamontes" pero zarandeándote para los lados. Con el cabeceo, la gente se pega cabezazos y las maletas que no estuviesen bien sujetas se caen sobre los pasajeros. Que festival! Eso seria divertido si durase lo que una viaje en una atracción de feria, pero cuando dura 24 horas es una tortura. Cuando ya pensaba que conocía todas las peculiaridades del tren tercermundistas llego la noche cargada de sorpresas. En los trópicos hace calor y el vagón no tiene ventanas. Se encienden las luces de neon y en media hora tenemos una colección de insectos tropicales y millones (literalmente) de mosquitos haciendo círculos frenéticos a tu alrededor. La tasa de impacto de bicho contra tu cabeza era de unos 2 o 3 por segundo. Un ametrallamiento. Al sonarte la nariz salían bichos igual que sale barro cuando te pasas el día rodeado de polvo. Todo eso sentado en tu confortable asiento tercermundista. Una delicia.

Tras 24 horas así, muy bien descansado, llegué a Hopin . En el culo del norte del país. Era medio día y pensaba que estaba a un paso de un cama y una ducha. Según la guía, desde Hopin hasta el pueblo de Lonton, en el borde del lago, había solo treinta y tantos kilómetros. Deberían ser 40 o cincuenta minutos. Error. Aquí comenzaba, lo subrayo, EL PEOR VIAJE POR CARRETERA DE MI VIDA. Ta chaaaaaaan!!!!

Al bajar del tren me cazó un fulano que andaba llenando su "autobus" para Lonton y que estaba a punto de partir. Lo seguí y mientras andábamos hacia su vehículo imposible se me empezó a partir el alma. Rogué al cielo que "aquello" no fuese el autobús, pero fue. Intentare hacer una descripción. Se trataba de un 4X4 Toyota Pickup de enésima mano profundamente modificada. Con ballestas de trailer la habían levantado del suelo un metro más de lo normal para que al cagarla se quedase normal. La trasera la habían dividido en dos alturas. La parte baja era para carga y la parte alta era para pasajeros. En el espacio del segundo piso de la trasera habían conseguido meter tres filas de "asientos" hechos con la chapa de latas viejas. El espacio entre filas podría resultar comodo únicamente a un pigmeo con problemas de raquitismo. No era mi caso. La cabina delantera tenia dos filas de asientos, pero todos llenos ya. Mi hueco, como descubrí con pesar, se creaba empujando a otros 4 pasajeros de la fila del medio del segundo piso de la parte de atrás. Fantástico. Pasando por encima de las cabezas de los demás y comprimiéndome en posición fetal compacta conseguí encajarme en un hueco. La cosa pintaba realmente mal. En ese momento pensé. Bueno, será media hora, calma.

Media hora pasamos bajo el sol esperando a que el dueño del vehículo considerase batido su record de carga. Eso ocurrió cuando alcanzamos la marca de 32 personas!! 4 en el asiento de adelante, 4 en el segundo asiento de la cabina, 4, 5 y 5 en las tres filas de la trasera, 5 encima del techo de la cabina, 3 de pie en el añadido trasero y dos colgando de los lados. Ni en "que apostamos", vaya!

Por fin salimos, y nos dirigimos a unos montes. Al poco entendí que el lago estaba al otro lado y que nos esperaba una carretera de montaña. En ese punto tuve la mala idea de preguntar cuanto tardaríamos. 3 horas dijeron, pero también era falso. Fueron 5 horas y media para hacer menos de 40 km!!! Podría haber corrido más rápido!. La carretera que hicimos también gano el honor de ser, lo subrayo, LA PEOR CARRETERA QUE HE RECORRIDO en mi vida. Lo peculiar es que la estaba recorriendo en el vehículo más imposible que había visto en mi vida.....todo sumado teníamos un record más, subrayo: EL TRAYECTO MÁS PELIGROSO DE MI VIDA. Parecía ser el único en ver el peligro de la situación. Todos tenían cara de desconfort pero no de miedo. La mole sobrecargada se estaba metiendo por barrizales, desprendimientos, zanjas, torrentes.... Y nadie pestañeaba. El firme definitivamente no merecía tal nombre porque era una sucesión de zanjas embarradas cavadas por las ruedas y ahondadas por las lluvias. La pickup cabeceaba, patinaba, culeaba... los pasajeros parecían muñecos de trapo zarandeados de un lado para otro. En un par de ocasiones, con una sacudida, perdimos a uno de los que colgaba de los lados. Se echaron unas risas y se volvió a subir de un salto. Solo dieron un suspiro cuando, después de pegar varios bandazos fuertes, nos pusimos a dos ruedas por una fracción de segundo. No volcamos de milagro. Entonces me miraron a mi como diciendo "tenias razón de estar acojonado", pero siguieron sonriendo. Para alivio mío, en un par de puntos que eran absolutamente infernales, la mitad del pasaje se bajo del carro y cruzamos andando (así pude sacar fotos, contad la gente!). Despues de 5 horas, cuando mi persona en forma de bloque amoratado había chocado unos cuantos millones de veces contra las chapas y barras colindantes, llegamos a Lonton. Era de noche. Por fin me pude desencajarme de mi hueco. Llevaba dos días viajando de mal en peor. Por fin pude andar, descansar, comer la porquería que estaba en venta y tomar una ducha. FIN del capitulo de miserias. More coming soon.

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10 comentarios

Mauricio -

Yo tb he tenido algun que otro viaje que ha ido mal!en esta páfina puedes opiniones de hoteles, consejos sobre cosas que hacer, fotos y todo hecho por otros viajeros para organizar el mejor viaje posible: http://www.holidaycheck.es/

nike shox saya -

Patience is most bitter, yet most sweet the fruit it birth

Azucena -

Es bueno estar enterado de para quelo evitemos de alguna forma aunque el turismo rural es bastante precario y ya se sabe solo que ahora te toco a ti padecer COÑO!!!!!!

Edgardo -

ja ja excelentes tus comentarios. Gracias por compartir tus experiencias.

Pablo -

jajajajajaja. el buen viaje. increeible y horrible

sdfgsdfg -

dfgdfg

Jaime Ramos -

Joeee ¡¡ He pensado qu ehoy tenia poco trabajo e iba a revisar algunas de tus aventuras de verano...pero compruebo que estas de nuevo en marcha ¡¡¡ No pares de contar cosas y de viajar ¡¡ que nos alegras la vida a los que vivimos pegados a una pantalla de ordenador (aunque por lo menos yo al as 3 a casita ¡¡¡)

MARIA -

CON TANTO TURISMO QUE LLEVAS Y AHORA ENCIAM TE VAS DE PASEO CON UN CURA.
LOS PAISASES DEBEN DE SER MUY BONITOS

Mario Llamazares -

Por cierto, ¿Las preguntas antispam las haces tú o se generan automáticamente? De k color es la nieve? 2+2... MOLA!

Mario Llamazares -

Coño Nor... No sabía que habías vuelto a la ruta...hoy me dió por entrar (en el curro) en tu blog...y ahí estabas...dando vueltas de nuevo por Asia.. Muchos saludos. Mario
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