Mongla. Un casino chino en la Jungla.
Myanmar -- Mongla (24/10/2006) Todas las fotos de Myanmar aqui en HTML o Flash
Mongla (Mengla) es una anomalía geopolítica. Una especie de borrón en las fronteras internacionales. Un vertedero para vicios chinos fuera de las leyes chinas, ahí, justo al otro lado de la frontera. Había leído de este territorio ya hace años en mi guía de China. Se hablaba de ese lugar de perdición al otro lado de la frontera, al que solo los chinos tenía permitido cruzar. Ahora yo estaba en ese otro lado de la frontera, en el lado birmano y a tiro de piedra de la escondida Sodoma de la jungla. No podía dejar pasar la ocasión.
Llegar a Mongla es una odisea. Es legal, lo cual me extraña, pero no fácil. Desde Kengtung hay solo 80 km de una carretera de montaña sorprendentemente buena. En el futuro será parte de una conexión China-Tailandia a través del apéndice birmano que las separa. Algo como lo que están haciendo en el norte de Laos , pero más modesto.
El viaje se hace en taxi compartido que sale cuando está lleno. Eso tiene el gran inconveniente de que no hay hora fija, claro. La espera se puede aprovechar para preparar los tramites. El chofer al que le has tocado como cliente tiene que aprovisionarse de un fajo de fotocopias de tu pasaporte y otros papeles antes de salir.
La primera parada es un chiringuito indefinido de la policía donde rellenan unas cuantas hojas por triplicado con papel carbón a la antigua. Cualquiera diría que se dirige uno a una estación espacial en vez de al pueblo de al lado. Todo lo que tenga que ver con burocracia y papeleos en Birmania tiene un toque siniestro-bananero. Policía, ejercito, aduanas, controles varios...todos depiden un claro tufo dictatorial. Los que se sientan en las oficinas tienen un aura de seguridad, confort y riqueza mientras que los ciudadanos de a pie que se dirigen a ellos tienen siempre esa sonrisa de sumisión del que no quiere tener problemas con los jefes. Esa primera oficina no era excepción con su buen montón de "funcionarios" haciendo nada y mirándote con cara de pocos amigos.
La carretera hacia Mongla es toda curvas. Desde algunas se veían los valles y las aldeas de tribus aquí y allá en las montañas, pero está prohibido andar de paseo por esa zona. Corre el rumor que al otro lado de esas lomas se cultivan grandes extensiones de adormidera con el consentimiento del estado. Quien sabe? A lo largo del camino hay 4 controles de carretera a cual más bananero donde hay que presentar el fajo de papeles que hicimos antes de salir. Después de tres horas de carretera se llega a la "entrada" de Mongla y uno empieza a sentirse en China... El pueblo en si, como tal, como atracción, tiene un "ticket office" al más puro estilo del turismo capitalista chino. El ticket está escrito en chino y se paga en yuan, que es la única moneda valida a partir de ahí. Los señores de la garita tienen cara de birmanos pero hablan chino.... Acabábamos de entrar en la SR4 (Special Region 4). De aquí en adelante el gobierno de Yangon no pinta nada. Las matriculas son diferentes, la moneda y el idioma es diferente y las "fuerzas de seguridad" son las tropas del Eastern Shan State Army mandado por un señor de la guerra llamado U Sai Lin. Me resulta difícil imaginar que nivel de suciedad y tejemaneje internacional ha dado lugar a la existencia pacífica de este rincón del país. Las guerrillas que operan en muchas zonas remotas de Birmania están en permanente lucha con las tropas del gobierno central. Aquí no. Aquí hacen de su capa un sayo y les han regalado su trocito de tierra para disfrute y abuso de los vecinos chinos. Muy muy muy oscuro.
La primera parada a la llegada fue en la garita de control de turno. Esta batía con creces los niveles de desgana de todos los anteriores. El señor detrás del mostrador iba en camiseta de tirantes y longi bien gastado. El anillo de oro de su índice tenia demasiadas piedras gordas para haber sido comprado con un sueldo honrado. En un sofá al otro lado de la "oficina" otros 3 o 4 "burócratas" también en ropa de andar por casa, se dedicaban a ver canales extranjeros en su tele por satélite. Nadie se inmuto lo mas mínimo por tener un visitante en casa. Gentuzamen.
A pesar de estar en todavía Birmania, la entrada en la ciudad fue un regreso arquitectónico y estilístico a china: grandes avenidas desalmadas preparadas para un trafico que no existe, edificios de hormigon feo-kitsch, tiendas cubiculares abiertas sobre la calle. China 100%.
Me instale en un hotel y me fui a dar un voltio. Según tenia entendido, los principales "atractivos" de la ciudad eran: los casinos y el juego, la prostitución, las drogas y el celebre mercado de animales donde venden especies protegidas. Para facilitar a los ciudadanos de toda la enorme China el acceso a este paraíso extraterritorial, las compañías aéreas operan mas de 20, repito VEINTE!! vuelos desde muchas grandes ciudades chinas hasta el pueblo al otro lado de la frontera. Desde ahi, en un paseo, y con el DNI chino, cruzan sin problemas al pseudo "extranjero" de Mongla y son libres.
Muchos hoteles y el gran casino tenían un aspecto demasiado desierto incluso para ser mediodía. De camino al mercado de los bichos me encontré con unos cuantos restaurantes donde había ya un buen repertorio de animalillos listos para ir a la cazuela. Los mas raros: king cobras, boas que debían pesar 70 u 80 kilos, un armadillo, halcones, búhos, tortugas de mar del tamaño de una persona.... Muchos de los restaurantes tenían carteles con fotos de tigres y grandes vasijas de licor casero con serpientes (muy típico en china) y con fotos de tigres. Creo que es el viagra de la medicina tradicional. Según creen, para desgracia de los pobres felinos, comer o beber ciertas partes de un tigre te pone como un tigre. Eso debe ser especialmente importante cuando uno se prepara para el otro "mercado de la carne".
El mercado central se vendía lo típico: pescados, verduras, gallinas; lo menos típico, mas bichos en peligro de extinción: camaleones, roedores gigantes, huesos de algún gran felino secos, pichas secas de bichos que no alcanzo a reconocer (no es tan fácil identificar a un bicho por la forma de su picha disecada) .... Al mismo tiempo, en todas las tiendas que rodean la plaza del mercado, en una curiosa yuxtaposición comercial, se vendían señoras y señoritas.
A esa hora de la tarde estaban recién levantas, todavía en ropa de dormir y sin maquillar; tomando la primera comida del día a la puerta del garito. No ponía "puticlub" en luces de neon en ningún sitio, pero los antros tenían la pinta inconfundible de peluquería-prostíbulo chino de poca monta.
Por la tarde me fui a dar una paseo hasta la frontera. Me gustan las ciudades fronterizas. Son el único sitio donde puedes preguntar "Por donde queda China?" con la misma naturalidad con la que puedes preguntar en medio de Madrid por la calle Preciados. Llegue hasta la mismísima puerta de China, pero no estaba abierta para mi. Desde lo alto de un templo cercano se podían ver los dos países a la vez, las torretas, las alambradas.... Ok. no es lo mas divertido del mundo pero no había mucho mas que hacer en el antro aquel hasta que llegase la noche.
Cayo la noche y con ella empezó a caer la lluvia. Volví al mercado a cenar en uno de los muchos chiringuitos de pinchitos. Era la hora normal de la cena y además, fin de semana pero todo estaba casi vació. En el camino había visto los casinos todavía apagados. Era un poco extraño. La hilera de puti-bares tenia ya las luces rojas encendidas y las chicas maquilladas a la espera....pero no había clientes. Poco movimiento. De vez en cuando pasaba un coche, un puñado de mozas posaba ante las luces y alguna "afortunada" se iba en el coche, pero poco mas. Ni música, ni jolgorio ni hordas de chinos viciosos como esperaba. Me puse a hablar con el dueño de mi chiringuito en busca de explicaciones. Al parecer el gobierno chino cierra su lado de la frontera de vez en cuando, especialmente en las proximidades de los festivos nacionales. Acababa de ser el día nacional y desde entonces todo estaba parado. Según mi informador, si hubiese venido en Agosto, habría encontrado el mercado lleno hasta la bandera. Que suerte!
A mitad de la cena cayo un rayo muy cerca y se fue la luz en Mongla durante el resto de la noche. Si la cosa estaba ya apagada de por si ahora quedo muerta. El "red light district" se quedo sin "light". Intenté encontrar algún garito de juego funcionando pero lo único que encontré fue un par de mesas donde la gente perdía su dinero a los dados. Todo muy triste y muy cutre. El gran casino de la calle principal estaba cerrado, las calles vacías....por designios de Pekin, era la temporada baja. Di una vuelta con la esperanza de tropezarme con la comisión flagrante de alguna perversión, pero nada. Lo mas manifiestamente perverso que encontré fue la tele de mi habitación que, por la noche, solo ofrecía pelis guarras.
Al día siguiente volví a Kengtung y al otro tenía que salir pitando hacia Tailandia antes de que expirase mi visado. Parecía pan comido, pero no fue así.
Había preguntado en varios sitios si el puesto fronterizo con Tailandia en Tachileik estaba abierto. En el hotel, a la policía de inmigración de Mandalay, en varios controles de carretera en el camino. Todos dijeron que sí. Así tenia que ser porque me estaba quedando sin dinero y dependía de los cajeros tailandeses para seguir el viaje (en Myanmar no hay cajeros ni bancos operativos). Llegue a Tachileik y me tranquilizó ver un montón de extranjeros por las calles. Después de muchos días sin ver guiris, esta ciudad estaba llena. Son turistas que cruzan desde Tailandia para un día (o 10 minutos) y así obtener un mes de visado en su reentrada en Tailandia. También en Tachileik podías preguntar a la gente en la calle: "Tailandia?" y te señalaban con el dedo en dirección al puente sobre el rió - con la anchura de una acequia- que separa los dos países.
Crucé el puente sin problemas, llegue al lado Tai, rellené los formularios de inmigración, hice mi cola de entrada y al llegar al control de pasaportes empezó la pesadilla. Los tais no me dejaban entrar porque no tenía el tampón de salida de Birmania. Nadie me había parado en el lado Birmano del puente. Pensé que era un error bananero de los birmanos y volví a que me pusieran en cuño de salida. Chupao!
Llegué a la oficina siniestra de turno donde un señor me dio las malas noticias:
-El cruce está cerrado.
-Y todos esos extranjeros que andan de arriba abajo?
-Está abierto para los que entran y salen por este cruce, pero tu te tienes que volver a Yangon o Mandalay y volar fuera del país.
-Que!!!???
Era mi ultimo día de visado. Estaba en el culo remoto del país y no me quedaba dinero ni para llegar a Mandalay, mucho menos para volar al extranjero... Por supuesto lo primero que pensé es que era victima de algún tipo de trampa-extorsión del funcionario. Este también llevaba demasiados anillos y rubíes como para ser un honrado guardafronteras. Durante media hora me fui a llamar a agencias de viajes de Mandalay, a hablar con el lado Tai de la frontera para que me dejasen pasar...nada. Por lo menos confirme que la frontera estaba realmente cerrada y que no era un montaje. Al final se cansaron de mi hasta los tais y me mandaron de mala manera para el lado birmano del puente. No era su problema hasta que no hubiese abandonado legalmente Birmania. Intenté sutilmente llegar a algún "apaño" con el de los anillos de oro, pero no coló. Estábamos en vía muerta. Eché la mano al bolsillo, saque el puñado de moneda birmana que me quedaba y le dije: "Como quiere que vuele a Mandalay y fuera del país?. No tengo dinero ni forma de conseguirlo". Entonces empezó la parte surrealista del asunto. En los 10 días que llevaba cerrada la frontera no era el primero que se encontraba en esa situación. Para arreglarlo tenían un apaño con una agencia de viajes y los guardafronteras Tais para dejarte entrar a su país a sacar dinero. Y eso hicimos. No conseguí entrar legalmente en Tailandia, pero he estado en Tailandia, aunque solo sea 15 minutos. Fue lo que tardé en cruzar, llegar a un cajero, sacar bath, cambiarlo en dólares, entrar a un seven eleven a comprar algo de comida del tipo que llevaba un mes sin ver y volver a Birmania. Tras 15 minutos ilegalmente (alegalmente más bien) en Tailandia y ya tenia dinero para pasar por el absurdo aro de la burocracia birmana.
Pasé la noche en Tachileik. Mi habitación tenia un balcón que daba a la acequia-frontera. El otra lado estaba a apenas 3 metros. Podría haber cruzado de un salto a la casa tailandesa de enfrente. Podría haber andado al otro lado mojándome tan solo el tobillo. Desde luego hacer contrabando aquí no era ningún misterio. Podía oír y ver a la gente en la calle tailandesa a pocos metros, pero no podía pasar. El absurdo de las fronteras elevado al máximo exponente.
Durante los dos días siguientes estuve en una carrera contrarreloj para salir del país. Volver a Kengtung, volar corriendo a Mandalay y volar corriendo a Kunming en China. Salí con retraso de un día y me lo hicieron pagar los mismos funcionarios ineptos de inmigración que me habían dado las informaciones erróneas por las que llegué a cometer el retraso. Cuando me quejaba de la injusticia de la situación se reían y me decían que, si quería, podía no pagar y quedarme en el aeropuerto. Bananero hasta el ultimo minuto.
Que lastima de país. La gente común más adorable que me he encontrado en mis viajes viviendo en continuo miedo y miseria por culpa de los dirigentes más corruptos, opresores y represores del continente. Curiosamente nadie hace gran cosa en occidente. Todos sabemos de Afganistan, de Iran de Corea del Norte, pero quién se acuerda del pobre pueblo Birmano que lleva 40 años viviendo en dictadura?

Birmania en general está a parte del resto del mundo. Las cosas siguen a un ritmo antiguo en todas partes, pero en este rincón del país es mucho más cierto. La ciudad en si se parece a cualquier otra ciudad, pero las montañas de los alrededores están pobladas por tribus que siguen viviendo como siempre lo han hecho. Las tribus no entienden de fronteras que existen desde mucho menos que ellas mismas, sobre todo cuando esas frontera no están controladas por nadie. En todos los países de la zona habitan las mismas comunidades: thai, akha, lahu y muchas otras.... Mi intención inicial era hacer un buen trekking por la zona, pero me quedaban pocos días de visado por culpa de las esperas inútiles de las inundaciones y los viajes interminables. Todavía tenía que llegar a Tailandia y no podía apurar demasiado. Además, para mi pesar, el gobierno había prohibido expresamente que los extranjeros pasaran noches fuera de la ciudad. La exploración solo podía ser de un día con vuelta a Kengtung. Las razones, más que de seguridad, son probablemente de miedo a tener turistas curiosos husmeando en los "cultivos" de las zonas más alejadas. Tuvo que ser así, un solo día, pero vaya día!
La expedición empezó bien temprano. El guía me recogió con una moto de las gordas. Después de media hora por caminos llegamos a los pies de una montaña. El primer pueblo que nos encontramos, todavía en el valle, era akha. Las mujeres akha llevan un gorro-peinado hecho con monedas y cuentas de plata. La cosa pesa varios kilos y vale un montón de dinero. Llevan su riqueza puesta y no se la quitan casi nunca. Una vez cada par de semanas para lavarse el pelo. Al parecer incluso duermen con el casco puesto. Según me contaba el guía, a aquel primer pueblo van algunos grupos de turistas tailandeses en minibús, pero no pasan de ahí. Como pasa en China, la idea de andar subiendo cuestas por caminos embarrados para ver a gente pobre no triunfa entre los tais.
Está claro que para los guías, lo más fácil es llevar a los visitantes siempre a los mismos sitios. Ellos se evitan el trago de tener que explicar a la gente de la tribu que hacemos por allí y a los turistas les da igual porque para ellos es nuevo. El plan del guía era que del pueblo akha fuéramos a otro eng, en el valle de enfrente. Debía haber hecho eso mismo sin variación muchas veces porque cuando le pedí que fuésemos a los campos donde estaban segando, lo pille al contra pie. Estaba a punto de darme una excusa vacía de por que no podíamos ir, pero no lo hizo. Pensó: "seguro que está lejos y es difícil llegar" y pregunto para que la excusa nos la diera nuestro anfitrión, pero se equivocó. Los campos estaban un poco más arriba cruzando una loma, a media hora nada más. No le quedo más remedio que aceptar el cambio de planes. Me parecía increíble pero era la primera vez que él hacía ese rodeo. Cruzamos la loma en cuestión y llegamos a otro valle más suave con campos en terrazas y un río. La gente segaba aquí y allá. Otros sacudían espigas secas, otros aventaban...algunos críos andaban corriendo detrás de las vacas desobedientes que se comían el grano recién cosechado. Toda una estampa. Dimos una vuelta por los campos donde la gente estaba trabajando y nos fuimos a un chamizo que servia de sombra para descansar. Al rato vinieron a hacer su pausa del almuerzo algunas personas y comimos con ellos. Nuestra comida (carne de varios tipos) era bastante mejor que la suya (arroz hervido y vegetales) y les vino bien ponerlo todo en común. Era medio día y hacía un calor del demonio. La gente iba pasando a hacer una pausa bajo el sombrajo y nos contaban sus historias. Un señor había venido desde el pueblo de al lado a comprar arroz para dárselo como compensación a otro al que sus vacas se le habían comido media cosecha. Otro señor nos decía que tenía un resacón enorme porque la noche de antes habían tenido una "fiesta de la cosecha" y se había puesto como una cuba. El remedio local para el dolor de cabeza era otro dolor. Un amigo le estaba cogiendo pellizcos en el cuello, el pecho y la espalda y no paro hasta que sangro! Algunos niños estaban ayudando con la siega, pero al parecer los akha los suelen mandar al valle a la escuela. Algunos se quedan internos pero la mayoría escala la montaña de subida y de bajada todos los días!!
Fue una experiencia estar allí descansando con aquella gente, en medio de su cotidianidad, compartiendo la comida. Lo más increíble del caso era que incluso ese pequeño rodeo de media hora nos había llevado a un lugar desconocido para el guía. Es un consuelo. Más allá debía haber otros valles, y después otros, y más allá más. El impacto negativo que pudiese tener la visita de gente como yo se quedaba limitado a muy pocos sitios: unos cuantos pueblos conocidos por el puñado de guías que sacan de paseo a los pocos viajeros que llegan hasta allí. Más allá debe haber cientos de aldeas y tribus aisladas y, por eso mismo, preservadas de la polución turística. Creo que el área de Kengtung debe tener la mayor y mejor conservada muestra de tribus de toda Asia.
Empezaba a hacerse tarde y nos quedaba una buena pateada hasta la moto. En el camino de vuelta nos fuimos encontrando con la gente que volvía de los campos cargada de sacos a las espaldas. Llegamos a la moto casi de noche y hicimos el camino con las luces puestas. Solo había sido un día y solo habíamos visto dos tribus, pero vaya día! Me dio mucha pena no tener tiempo para explorar más y no poder ir a los sitios de "más alla" a echar un vistazo, pero está bien quedarse un poco con las ganas para tener una excusa para volver...
Myanmar - Katha (16/10/2006)
Había aprendido algunas lecciones en mi camino de ida hasta el lago y el camino de vuelta fue un paseo en comparación. La noche antes de salir compré por adelantado, y bien cara, mi plaza de copiloto en la cabina del pickup. Sentado y con un cinturón de seguridad bien amarrado, la pista embarrada era casi divertida. En Hopin tuve que esperar un buen rato a que viniera el tren pero fue la ocasión de hacer amigos con algunos críos y otros espontáneos en la estación. Al contrario que en los sitios turísticos, aquí la gente no pide, sino da. Se alegran de poder ver a un extranjero haciendo el ganso a su alrededor. Había un montón de críos que trabajaban vendiendo comida a los viajeros de los trenes. Para ellos estar sentados contigo y salir en una foto digital era un gran evento que convertía un día más en "él dia que estuvimos haciendo el tonto con el guiri".
Por fin llego el tren que era un "local train". Tenia cierto miedo porque ya había visto pasar varios vagones de ganado reconvertidos en vagones de pasajeros, pero no. Nuestro local train era bastante aceptable y no estaba atestado. Había gente subida en el techo pero probablemente era por tomar el fresco más que por falta de espacio. Los asientos eran de tablas de madera, pero cada persona tenia el suyo y no se estaba mal. Además hacia un día fabuloso y viajar en tren a través de las selvas en un día así era un placer.
El tren iba despacio, saltando y cabeceando, como era de esperar. Parábamos en todas las estaciones, grandes y pequeñas. En todas, tan pronto como nos deteníamos, un enjambre de vendedores rodeaba el tren con sus comidas y mercancías varias. Todo muy pintoresco. Seguimos atravesando bosques, valles y pueblos hasta que empezó a hacerse de noche. Entonces llegamos a Naba desde donde había que tomar un autobús que atravesaba la jungla durante una hora hasta llegar a Katha, en las orillas del Irrawady.
Katha vive volcada en el río. La vida gira en torno a él. Mi habitación de la pensión daba al Irawady y lo primero que me encontré al bajar a la calle por la mañana temprano fue un carguero recién llegado. Lo estaban descargando con la única maquinaria portuaria que gastan por aquí: brazos y piernas. Un pequeño ejercito de porteadores con longis viejos a modo de "turbante-capa de superman" sudaba la gota gorda en el calorazo de las 8 de la mañana. Saco a saco, bidón a bidón, iban descargando la cubierta como hormigas. Si en España me hubiese metido por medio de los quehaceres de esa gente, dando por saco con la cámara, probablemente me habrían tirado al río de una patada. Aquí no. Al cabo de un rato todos los porteadores hacían un alto en su ir y venir para salir en la foto y echarse unas risas. Que tíos! 
Estuve en Katha dos días como podría haber estado dos semanas. Llego el momento de partir y de probar un nuevo medio de transporte birmano: el "ferry"
Myanmar -- Hopin - Lonton - Indawgyi Lake (13/10/2006) 

En el camino de vuelta, en el medio del lago, les pedí parar para darme un baño en el agua limpia y empezaron con los miedos otra vez....es peligroso.....como vas a nadar aquí....luego te llevamos a una playa.... Dio igual que les enseñase mis gafas de bucear y que perjurase que llevo nadando desde los 3 años. No querían meterse en el follón de su vida si me pasase algo. Seguí insistiendo suavemente pero cuando el pastor esgrimió el argumento de que era peligroso porque había un dragón, comprendí que no iba a conseguir nada y lo estaba poniendo en un aprieto, así que renuncie al chapuzón.
El primer tramo del arduo camino fue mi tren de 24 horas desde la inundada Mandalay. Era el primero que circulaba después de que se hubiese reestablecido el servicio y me temo que los estándares de seguridad distan mucho de los europeos. La salida de la ciudad me recordó mucho a unas escenas de la peli "el viaje de Chihiro" donde hay un tren que circula sobre vías sumergidas en una especie de mar. Era eso, sin más ni más. Las vías estaban a un palmo bajo el agua y los alrededores eran un gran mar salteado de copas de árboles y tejados. El tren circulaba a velocidad de paso humano porque probablemente alguien andaba delante del tren viendo que las vías todavía estaban en su sitio. En un par de puntos donde el agua se había llevado un cacho del caballón sobre el que se posan las vías, unos obreros se afanaban en sujetarlas con palos que desaparecían bajo el agua. Todo eso iba acompañado de chirridos y gruñidos de vías y vagones que parecían condenados a hundirse en cualquier momento. Esa fue la parte "onírica" del viaje. Después de un par de horas cruzando el mar llegamos a tierra seca y empezamos a acelerar. Imagino que la velocidad punta era de unos 40 km/h pero parecía que estábamos despegando en la lanzadera Discovery. Las vías son las mismas, me temo, que pusieron los ingleses a principios del siglo pasado. Cuando se va en tren es normal que haya un traqueteo, que es parte de la gracia del viaje en tren, pero aquí el traqueteo alcanza otra dimensión. No se si es un defecto o fatiga de los amortiguadores o más bien un problema serio de las vías o, probablemente, las dos cosas a la vez.
Al mirar a los lados ves que la gente y las cosas están literalmente despegando del asiento.... Baaaaaa daaaaaaaaaaaaam! ...........Se para y sigue normal. Luego esta el cabeceo lateral que es como el "saltamontes" pero zarandeándote para los lados. Con el cabeceo, la gente se pega cabezazos y las maletas que no estuviesen bien sujetas se caen sobre los pasajeros. Que festival! Eso seria divertido si durase lo que una viaje en una atracción de feria, pero cuando dura 24 horas es una tortura. Cuando ya pensaba que conocía todas las peculiaridades del tren tercermundistas llego la noche cargada de sorpresas. En los trópicos hace calor y el vagón no tiene ventanas. Se encienden las luces de neon y en media hora tenemos una colección de insectos tropicales y millones (literalmente) de mosquitos haciendo círculos frenéticos a tu alrededor. La tasa de impacto de bicho contra tu cabeza era de unos 2 o 3 por segundo. Un ametrallamiento. Al sonarte la nariz salían bichos igual que sale barro cuando te pasas el día rodeado de polvo. Todo eso sentado en tu confortable asiento tercermundista. Una delicia.
Media hora pasamos bajo el sol esperando a que el dueño del vehículo considerase batido su record de carga. Eso ocurrió cuando alcanzamos la marca de 32 personas!! 4 en el asiento de adelante, 4 en el segundo asiento de la cabina, 4, 5 y 5 en las tres filas de la trasera, 5 encima del techo de la cabina, 3 de pie en el añadido trasero y dos colgando de los lados. Ni en "que apostamos", vaya!
Para alivio mío, en un par de puntos que eran absolutamente infernales, la mitad del pasaje se bajo del carro y cruzamos andando (así pude sacar fotos, contad la gente!). Despues de 5 horas, cuando mi persona en forma de bloque amoratado había chocado unos cuantos millones de veces contra las chapas y barras colindantes, llegamos a Lonton. Era de noche. Por fin me pude desencajarme de mi hueco. Llevaba dos días viajando de mal en peor. Por fin pude andar, descansar, comer la porquería que estaba en venta y tomar una ducha. FIN del capitulo de miserias. More coming soon.
Lo mejor de Yangon es perderse por las calles del centro. La casas coloniales están en su mayoría decrepitas pero elegantes. Las fachadas pintadas en colores pastel se caen a cachos y sobre ellas crecen plantas y musgo. Parecen jardines verticales. Creo que en este clima podrían crecer plantas asta en el capó de un coche. En los balcones y ventanas siempre hay ropas secando y caras curiosas. La gente que te tropiezas es de lo mas variopinto. Hindúes con turbante, hindúes con gorro musulmán, birmanos, mestizos, mujeres veladas hasta alas cejas, mujeres con el ombligo al aire. Muchas de las calles más estrechas concentran algún gremio: una calle de impresores, otra de electricistas... Todo tiene una pinta añosa...sus prensas, sus motores, sus interruptores... En realidad eso es general a todos los ámbitos de la vida diaria. Los pobres birmanos intentan llevar una vida del 2006 pero están atados a tecnologías del 1960. Por aquí y allá se oye el tak tak de las máquinas de escribir, los autobuses urbanos son como los de las películas de época, los coches particulares son reliquias de 8ª mano del Japón, triciclos a pedales sirven grandes bloques de hielo a los cafés y restaurantes para refrigerar los alimentos...Algunos visionarios han lanzado negocios con pretensiones de modernidad extrajera como un restaurante tipo KFC pero no cuela. En vez del típico mostrador informatizado y con micro hay una dependienta que escribe tu pedido en un papel guarro que luego pincha en un clavo. A veces, como cuando quieres saber si hay vuelos o no, esta anticuadez es desesperante pero, otras muchas, le da al país un encanto especial.

Myanmar -- Yangon - Mandalay - Bagan (8/10/2006)
Es verdad que no hemos salido del circuito mas trillado pero he alucinado con cosas como tiendas de souvenirs con carteles, en espanol del tipo: "compra souvenir aqui, bueno, bonito, barato" y crios que te acosaban en espanol (o frances o italiano) con "tu muy guapo, compra postal" o "dame boli". Me temo que la cosa va por la via cuesta abajo de los demas paises vecinos y en unos años las unicas personas que veran los viajeros seran las ordas de pesados, en vez de la gente adorable. En fin.
no sirve de nada porque eres el unico que no hace ruido y que tiene algun tipo de interes por lo que estan diciendo el pirata aquel y el otro con cara de pulpo. Un show.